Bajo las premisas de la escucha, la acción y la participación política, estudiantes de diversas instituciones de la ciudad conformaron un espacio que busca dar herramientas a sus pares y mejorar la experiencia escolar. «Nació principalmente de las ganas de empezar a incidir», afirmó Thomas Rojas, presidente del Consejo.
El Consejo Secundario Estudiantil dio sus primeros pasos este ciclo lectivo, consolidándose como una respuesta a la necesidad de los jóvenes de Mar del Plata de ocupar espacios de decisión. La iniciativa, que nuclea a estudiantes de entre 15 y 20 escuelas, tanto públicas como privadas, cuenten o no con Centros de Estudiantes, busca ser un puente entre las problemáticas juveniles y las soluciones colectivas.
Thomas Rojas explicó que el proyecto no surgió de la nada, sino del diálogo constante entre amigos, y aseguró que el Consejo “nació principalmente de la escucha y de la acción de muchos estudiantes».
A pesar de estar transitando su primer año, el Consejo mantiene una agenda activa que incluye reuniones internas cada dos semanas y encuentros planificados sobre ejes temáticos como el Día de la Memoria o el 2 de abril, además de talleres y capacitaciones.
La convocatoria es amplia, participan alumnos desde 2.º hasta 6.º año. Según Rojas, el objetivo es transversal a toda la trayectoria escolar: «Tratamos de mejorar la experiencia estudiantil para todos los años, tanto para los que recién están comenzando en el ciclo básico como para los que ya están terminando».
El carácter inclusivo del Consejo es un pilar fundamental que se mantiene al margen de las barreras institucionales. A pesar de contar con el apoyo de muchos directivos y docentes que facilitan el acceso a los colegios, el Consejo prioriza su apertura total. Esto se mantiene incluso si algunos directivos niegan el ingreso. Rojas aseveró que las puertas del consejo están abiertas para todos los colegios por igual.
Para garantizar su funcionamiento, el Consejo trabaja articuladamente con la ONG CEFIL y utiliza las instalaciones del Centro de Formación Laboral 416, ubicado en el piso 10 del Banco Provincia. Allí, los jóvenes se dividen en diferentes secretarías para abordar proyectos específicos de acuerdo a sus intereses.
«Tenemos un montón de actividades que son fructíferas para los estudiantes y que los nutren en materias que les interesan», destacó Rojas. El Consejo se apoya en pilares sólidos de formación y refuerzo, invitando a que cada joven traiga sus propias inquietudes para transformarlas en proyectos concretos.
Con un horizonte claro de crecimiento, el Consejo Secundario Estudiantil se posiciona como un actor nuevo y vital en el escenario educativo de Mar del Plata, demostrando que la política, cuando nace de las bases estudiantiles, tiene el poder de transformar el presente.
