En Trama Educativa entrevistamos a Marcelo Diaz, responsable del blog Antes de ser Calle. Nos contó la historia del espacio digital, repasamos anécdotas y expresó las expectativas cumplidas y por cumplir.

– ¿De qué se trata Antes de ser Calle?

Surge como una inquietud. Yo soy periodista. A finales de los ’90 o principios de los años 2000 me preguntaba ‘¿Quién habrá sido este tipo para que una calle lleve su nombre?’ Saliendo de los más conocidos, cuando uno se adentra en los barrios empieza a ver otro tipo de nombres. Con la dificultad de que algunas veces esos nombres están mal escritos con lo cual genera confusión. No se sabe a quién está homenajeando. También ocurre en algunos casos que, al no poner el primer nombre, no se sabe si es mujer u hombre. Esa fue la puerta de entrada para incursionar en saber quiénes son los hombres y mujeres que llevan los nombres de las calles. Mi trabajo es de recopilador. El rol periodístico en este caso es más de archivo: buscar la ordenanza, cuándo se hizo, por qué se hizo, por qué se eligió una calle. Todo tiene una explicación. Si le pusieron un nombre es por algo. La idea original fue empezar a ubicar en tiempo y espacio cuándo fueron determinados esos nombres porque detrás de la elección hay una actitud política que fija un momento histórico. Fui cambiando de plataforma hasta que encontré Twitter. Allí puedo contar en dos o tres posteos una historia y el que quiere profundizar puede hacerlo. 

– Hay una calle que me llama particularmente la atención: El Cano. Cuyo nombre original se escribe todo junto porque es Sebastián Elcano.

En ese proceso de poner el nombre a una calle actúan un montón de personas, entre ellas la persona que adelante de una computadora está armando el cartel indicador que se pone en las esquinas. En definitiva es quien decide cómo se escribe Elcano, Vitale, Montes Carballo. Ahí está la idea original de Antes de Ser Calle. Tengamos un lugar donde podamos ir a buscar esa información para no generar confusión. El caso de Acevedo. Los carteles, en su gran mayoría, solo mencionan el apellido. Hay un ocultamiento. Joaquina Acevedo es una maestra que por algún motivo a la calle le pusieron ese nombre. Después podemos discutir si está bien o está mal. El nombre tiene que estar completo sino dejemos los números.

– En otro barrio está la calle Ernesto Che Guevara.

Las ordenanzas indican cómo debe figurar en el cartel. Eso casi no se cumple. En un 90% es muy difícil encontrar el mismo nombre de la calle puesto en el cartel. Después se dan situaciones raras. Por ejemplo, en Batán está la arteria Presidente Perón -Ruta n°88- y por otro lado Juan Domingo Perón. Entonces hay una esquina que es ‘Perón, Perón’. En algún momento, como Partido de General Pueyrredon, debemos definir si Batán es parte del distrito porque hay una repetición de nombres constante. Esas cuestiones, que mencionamos en el blog, a veces incomodan pero a la vez nos dicen: «No tiene sentido. No es importante. Dedíquense a otra cosa». Si le pusieron ese nombre es importante. Ese pequeño aporte. Esa semilla tirada al viento a veces germina. Por ejemplo, cuando le cambiaron el nombre a Celso Aldao en Playa Grande, los chicos que presentaron el proyecto me llamaron para presenciar el acto en que destapan la chapa. Encontraron el lugar justo para ponerle Guardavida Guillermo Volpe porque leyeron en el blog que esa calle recibió el nombre original en dictadura. No tenía un aval democrático. Además era el primer comisionado después del Golpe de Estado de 1955. Como sociedad le habíamos dado todo el paseo de Playa Grande a un comisionado puesto a dedo. 

El Paseo Guardavida Guillermo Volpe.

– ¿Qué otros logros consiguieron con el blog?

Hace dos años hicimos una nota con Felipe Pigna sobre qué significaba ponerle nombre a las calles. Al tiempo me llamaron de una editorial para decirme «a Felipe le pareció buena la idea y va a sacar un libro». El material sale a la venta en los próximos días. Habla sobre las calle de Buenos Aires. Y también tiene un micro radial al respecto. Y otro logro, en Rosario, un grupo de estudiantes de Historia tomaron la idea y hacen algo parecido. En Perú también hay una página similar.

– ¿Cuáles son las expectativas?

Las expectativas de la idea original están más que cumplidas. A medida que va avanzando se siguen cumpliendo. Es una cuestión para que cualquiera que googlee sobre el nombre de una calle tenga algún dato bibliográfico. A veces es molesto porque algunos te dicen «ocupate de otra cosa más importante». La persona que es consciente de que el nombre de su calle es el de un genocida en algún momento le hace ruido. Tal vez no es una cuestión de Estado pero quizás hay que empezar a fijarse. Aquellos que pusieron esos nombres lo hicieron por algo. Quisieron visibilizar un nombre que es reflejo de la sociedad también, de una época. Por ejemplo, en determinadas zonas de la ciudad, en el casco histórico no hay nombres de mujeres. Hubo intentos de modificarlo. Hay un proyecto del año 2010 de un concejal que por cada nombre que se pone tenemos que poner dos o tres de mujeres. Nunca se cumplió. A veces la idea oportunista de sacarse la foto nos tapa lo importante.

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