Si la inteligencia artificial es tan inteligente, ¿por qué a veces se equivoca? Arián Vaquer, docente, divulgador y fundador de ArianVerse explica de qué manera la IA obtiene respuestas que no siempre son correctas.

Hace unos días vimos resultados del mundial que sorprendieron a muchísima gente. Esos partidos que, si uno se preguntaba antes, parecía que ya estaban casi definidos. Pero si hoy le preguntamos a un inteligencia artificial quién gana en un partido entre una selección históricamente dominante y otra con menos antecedentes, probablemente nos devuelva una respuesta bastante segura.

Incluso puede explicarnos porcentajes, estadísticas, rendimiento histórico, promedios, entre otras muchas cosas. Pero después rueda la pelota y pasa otra cosa. Y ahí aparece una frase que escuchamos mucho: “La inteligencia artificial falló”.

Pero en realidad, tal vez el problema no es que la inteligencia artificial falle. El problema es que muchas veces esperamos de ella algo que nunca prometió hacer.

Las herramientas de inteligencia artificial que usamos hoy no conocen el futuro, no tienen intuición y no tienen certezas de lo que va a pasar. La clave es que funcionan de manera predictiva. Observan enormes cantidades de información del pasado, detectan patrones y calculan qué parece más probable que pueda ocurrir a futuro. Si un equipo ganó muchas veces, tiene mejores estadísticas, mejor posición y más rendimiento histórico. En ese caso, el sistema aumenta la probabilidad de que vuelva a ganar.

Pero una probabilidad, justamente, no es una garantía, porque el mundo real tiene algo que ningún modelo termina de capturar del todo, la incertidumbre. Hay cansancio, hay decisiones humanas, hay contexto, hay errores, hay creatividad, hay momentos inesperados y eso no se aplica solamente al fútbol.

También pasa cuando una IA recomienda una carrera, intenta anticipar qué contenido queremos ver, estima tendencias económicas o incluso cuando se usa para apoyar procesos educativos.

A veces escuchamos discursos que presentan a la inteligencia artificial como una herramienta que va a decirnos exactamente qué hacer, qué estudiar o cómo enseñar. Pero quizás una de las cosas más importantes que tenemos que aprender sobre estas tecnologías es justamente lo contrario a eso.

Entender que una predicción no reemplaza el criterio. Y creo que ahí aparece una pregunta educativa muy interesante. Durante mucho tiempo educamos pensando que el objetivo era encontrar la respuesta correcta. Pero vivimos en un mundo donde incluso sistemas extremadamente sofisticados trabajan con incertidumbre.

Entonces, quizás el desafío educativo ya no sea formar a personas que siempre acierten en sus respuestas. Tal vez el desafío sea formar personas capaces de interpretar escenarios, tomar decisiones y adaptarse cuando la predicción justamente no se cumple. Educar para un mundo que no siempre se deja predecir. Porque entender cómo funciona la inteligencia artificial no significa confiar ciegamente en sus respuestas. Significa saber cuándo usarla, cuándo cuestionarla y cuándo aceptar que todavía hay cosas que ningún algoritmo pueda anticipar.

Desde ArianVerse invitan a quienes quieran conocer más sobre los servicios que prestan -tanto cursos como capacitaciones y entrenamientos personalizados sobre inteligencia artificial- a agendar una primera consulta gratuita en su sitio web, para poner en marcha esa actualización y ese crecimiento profesional que tanto se necesita. Que la inteligencia artificial no te reemplace: hacé que te potencie.

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