La psicopedagoga Verónica Berardi explica desde el Consultorio de Psicopedagogía Matriz, su espacio de atención personalizada, cómo pensar la neurodiversidad y el arte de entender cómo late cada cerebro.

Si los invito a que piensen y que miren en quiénes tienen alrededor, en quiénes trabajan, con quiénes trabajan, con quiénes conviven, con quiénes quizás compartan intereses, pasiones, ideologías, hay algo en lo que no nos vamos a parecer absolutamente nunca. Esa es la manera en que vemos el mundo, en la manera que percibimos al mundo, la manera que somos y que hacemos de este mundo.

Esto es por cómo está formado nuestro sistema nervioso central, por cómo nuestro sistema neuronal hace sinapsis, cómo está conformado nuestro cerebro y cómo funciona. Esto nos lleva a hablar de la neurodiversidad. No es un término médico, claramente, nos vamos a correr del modelo médico hegemónico, pero sí es biológicamente comprobado, biológicamente cierto.

No existen dos cerebros iguales, no existen dos sistemas neuronales exactamente iguales. Esto nos invita a pensar que todos nosotros tenemos un estilo propio de aprendizaje.

Históricamente nos han enseñado que hay un modo de aprender, un tiempo, cuando hay que aprender a leer, cuando se puede sumar y restar, cuando hay que sentir, cómo sentir. Sin embargo, hoy la realidad nos muestra que todos sentimos y aprendemos a distintos tiempos, a distintos ritmos y con distintas necesidades. Conocer esta matriz de aprendizaje de cada uno es lo que hace que podamos efectivizar un acompañamiento específico y real para esa persona.

Hay personas que el silencio los aturde, hay personas que  aprenden con lo visual, otras con lo auditivo o que aprenden en movimiento. Hay personas que necesitan que los acompañemos de la mano, que caminemos a su lado, que corramos a su lado o simplemente que estemos.

Para poder comprender qué es lo que necesita ese otro, tenemos que conocer cómo funciona su cerebro. Todos somos neurodivergentes. De eso se trata la neurodiversidad. Ser neurodivergente es no encajar en lo que la mayoría espera de nosotros.

Implica no centrarnos en la falla, en el error, en lo que no se puede, sino en el potencial, en lo que sí se puede, en cómo voy a aprender, en cómo voy a lograr eso que genera el aprendizaje, y no frustrarnos o sentir que no encajamos.

Hay que pensar en  abrazar estas neurodiversidades.

Así como también acompañamos a niñas, niños, adolescentes y a toda su red familiar, su red institucional, su red de contención, también acompañamos a los profesionales en este proceso, brindando esta mirada por sobre lo ya mirado.

Sin correr la lupa del error, de la falta, de lo que no puede lograr, pero sí poner el telescopio en lo que podemos hacer, en poder interpretar ese funcionamiento de ese cerebro para que pueda aprender, para que podamos acompañar de esta manera a esta familia, a este otro, entendiendo y respetando su singularidad, su historicidad, sus formas.

Quienes estén interesados en contactarse con el espacio Matriz pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram o mediante WhatsApp al 223 672-6488. 

Comentarios