La iniciativa funciona desde 1993 y acompaña actualmente a 297 estudiantes con discapacidad. El programa articula con las distintas unidades académicas para garantizar condiciones de acceso, permanencia y participación en la vida universitaria.
Desde hace más de tres décadas, la Universidad Nacional de Mar del Plata desarrolla políticas destinadas a garantizar el acceso y la permanencia de estudiantes con discapacidad en la educación superior. En la actualidad, 297 estudiantes forman parte del Programa de Discapacidad y Equiparación de Oportunidades.
El programa depende de la Secretaría de Bienestar de la UNMdP y tiene entre sus principales objetivos acompañar las trayectorias académicas de los estudiantes, identificar las barreras que puedan presentarse durante la cursada y trabajar en los ajustes necesarios para garantizar su participación en igualdad de condiciones.
“Comienza en el año 1993 con un grupo de estudiantes con discapacidad que estaba liderado por la que luego fue la licenciada en terapia ocupacional, Liliana Díaz. Se arma como si fuera un proyecto de extensión y en el 2005 pasa a la Secretaría de Bienestar de la comunidad”, explicó Stella Maris Minieri, licenciada en Servicio Social y directora del programa.
A partir de 2005, la iniciativa pasó a funcionar como el programa que se conoce actualmente. La UNMdP fue además una de las primeras universidades que conformaron una comisión interuniversitaria dedicada a trabajar la perspectiva de discapacidad. Con el paso de los años, ese espacio se amplió y actualmente participan 52 universidades.
El trabajo comienza desde el momento en que los estudiantes se inscriben a una carrera. A través del sistema SIU Guaraní, quienes ingresan a la Universidad pueden indicar si tienen una discapacidad y señalar los apoyos que requieren.
“La universidad tiene un sistema en el cual a través del SIU Guaraní, cuando se inscriben por primera vez a la carrera, se incorpora un ítem que es discapacidad. De ahí podemos conocer cuáles son aquellos apoyos que requiere el estudiante para su desarrollo académico. Nosotros nos contactamos personalmente con todas estas personas, y trabajamos en cuál es la trayectoria de ese estudiante, y cuáles han sido las estrategias que han utilizado para poder avanzar académicamente”, detalló Minieri.
Actualmente, los 297 estudiantes acompañados por el programa se distribuyen entre las distintas unidades académicas, con un promedio de alrededor de 20 estudiantes por facultad.
Algunas unidades presentan una cantidad superior a ese promedio. Tanto la Facultad de Humanidades como la Facultad de Medicina cuentan con alrededor de 50 estudiantes acompañados por estas políticas.
El acompañamiento no se limita a la identificación de las necesidades de cada estudiante. El equipo del programa, integrado por trabajadores sociales y psicopedagogos, analiza qué ajustes pueden ser necesarios para favorecer el desarrollo de la trayectoria académica y articula con las áreas correspondientes de cada facultad.
Las recomendaciones son comunicadas a las secretarías académicas y, posteriormente, a los docentes de las distintas asignaturas:“Nosotros trabajamos la perspectiva en discapacidad en red. Nada sería posible si no fuera porque también están las secretarías académicas, las secretarías de coordinación, las secretarías de asuntos estudiantiles y los facilitadores en cada unidad académica”, destacó la directora.
El programa también trabaja junto al Servicio Social Universitario para acompañar a estudiantes con discapacidad que requieren asistencia en el acceso a becas y otros recursos.
La articulación permite contemplar no solamente la situación socioeconómica y familiar, sino también la trayectoria académica y los ajustes necesarios durante la cursada y las instancias de evaluación.
“Que aquellos que tienen una condición de discapacidad, las atiende el programa directamente, para lograr de esta forma el seguimiento no solo socioeconómico familiar, sino también la trayectoria académica y cuáles son los ajustes que requiere esta persona para que esté accesibilizada, ya sea la cursada como la estancia de evaluación”, explicó Minieri.
Para Minieri, el desafío consiste en seguir fortaleciendo las condiciones que permitan que las personas con discapacidad puedan ingresar, permanecer y desarrollar sus estudios universitarios.
“Quien se acerque al programa se va a sentir acompañado, cada una de las unidades académicas siempre están atentos a estos ajustes que planteamos. Bajo esta trayectoria que llevamos, tratamos de que la nuestra universidad como comunidad, garantice los derechos de toda persona para entrar a la universidad o a cualquier nivel académico”, concluyó.
