En su paso por Trama Educativa, el secretario académico de la UTN – Regional Mar del Plata, Néstor Machado Susserett analizó los desafíos para evitar la deserción universitaria, destacó el éxito del proyecto de articulación “Cápsulas” y adelantó los detalles de la nueva oferta académica orientada al sector productivo regional.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la educación superior en la actualidad es la retención de sus matrículas. Frente a un nuevo perfil de ingresantes, atravesados por una cultura digital distinta, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Mar del Plata decidió enfocar sus esfuerzos en el acompañamiento diario. Néstor Machado, secretario académico de la institución, explicó que el año pasado se creó el Observatorio de Trayectorias Académicas (OTA), un espacio diseñado para trabajar de cerca con los estudiantes y evaluar su percepción en las aulas. La premisa es clara: si el alumno siente que no aprende, es un estudiante en riesgo de abandonar.
Para Machado, la contención en la vida universitaria es multifactorial y requiere una vuelta a lo afectivo, entendido como aquello que transforma al estudiante en un verdadero ciudadano universitario. Esta atención al bienestar integral abarca desde la modernización de los enfoques didácticos, alejándose de modelos puramente contenidistas para centrarse en la utilidad profesional, hasta el cuidado meticuloso de la infraestructura, asegurando que las instalaciones básicas estén en óptimas condiciones. Además, la facultad ha comenzado a involucrar activamente a las familias, convocando a los padres de los ingresantes —quienes en un 97% de los casos representan la primera generación universitaria en sus familias— para explicarles las exigencias y tiempos que demanda este nuevo trayecto formativo.
En cuanto a la articulación con las escuelas secundarias, la UTN revolucionó el tradicional concepto de las visitas guiadas a través del proyecto «Cápsulas: tiempo y espacio universitario». Esta iniciativa, nacida en la mesa de trabajo «Converger» junto a instituciones de gestión pública y privada, propone experiencias inmersivas en los laboratorios de la facultad. Los jóvenes pueden desde diseñar barcos y probarlos en el canal hidrodinámico hasta experimentar con alimentos innovadores, acercándose a las ciencias duras de una manera lúdica y directa.
El proyecto, que logró un rápido ensamblaje con el programa provincial de aulas expandidas, otorgó 594 certificados el año pasado y ya sumó a 280 participantes en su primera edición de este año, extendiendo también su alcance a la sede de Pinamar con propuestas audiovisuales.
Finalmente, la facultad continúa ampliando su propuesta de pregrado y grado, que actualmente cuenta con sus dos ingenierías de bandera, la Naval y la Pesquera, junto a diversas tecnicaturas y ciclos de complementación. La gran novedad para este ciclo es la apertura de la Tecnicatura en Enología, una carrera estrechamente vinculada a los sistemas productivos de la zona, como la vitivinicultura y la fabricación de bebidas espirituosas.
La inscripción permanecerá abierta hasta mediados de agosto a través del sistema de autogestión de la universidad. Las clases comenzarán en la tercera semana de agosto bajo una modalidad dual, donde la cursada teórica se complementará con laboratorios presenciales exclusivos de los días viernes, una estructura pensada estratégicamente para que las prácticas de campo coincidan con la época de cosecha de la vid en diciembre.
