Por Lic. María Paula Laure (M.P 7372)

¿Cómo proponer una lectura compartida que invite a la reflexión sin dejar de ser crítica, pero que favorezca aperturas, posibilidades y transformaciones?

Partir de un análisis de la realidad que se nos presenta cruda – sin editar-, que escompleja y muchas veces cruel.

¿Cómo invitarles a este nuevo encuentro empapado de incertidumbres y de distanciamientos obligados, sin dejarnos caer en superficies desoladas o en valles de resignación.

Cada vez que escribo mi columna, luego de su publicación y disfrute, comienzo a pensar la próxima. En ese proceso suelo repasar distintos temas, tópicos, ideas-fuerza para tomar una, detenerme y abrazarla y, de esa forma ofrecerla a ustedes para que se la apropien, la problematicen, la re-versionen y trasciendan.

Entonces sentí y luego pensé en Ellas.

Ellasque son históricas, que son múltiples, que son diversas, que son parte del entramado social,  que son cuestionadas pero también necesitadas.

Son Ellas las que a través del tiempo han permanecido pero mutando en sus configuraciones.

Son Ellas las que cuidan, protegen, amparan y a veces no tanto, porque… A veces no pueden, a veces no saben cómo hacerlo.

En las escuelas son nuestras aliadas y cómplices en este asunto de acompañar y sostener las trayectorias de NNyA[1] y qué decir en estos tiempos de pandemia, en donde se han vuelto la clave para que juntas podamos sostener la continuidad pedagógica y por sobre todas las cosas el lazo social.

Sí. Me refiero aEllas: Las Familia-s.

Se hace necesario su reconocimiento. Ese que haga posible que se las visibilice en sus múltiples conformaciones y manifestaciones, en su auténtica diversidad.

Al inicio les contaba parte de mi proceso de escritura y cómo fui pensando el tema que hoy nos convoca. Al correr los días de junio entre compañeras colegas de un equipo de trabajo (COF[2]) del cual formo parte desde 2019, retomamos un proyecto para trabajar sobre las familias. A su vez, el viernes pasado durante una reunión plenaria con nuestra supervisora y los EOE[3] de diferentes escuelas – entre ellas nuestra EP60 de Estación Chapadmalal – surgió en el intercambio esta necesidad de mirar y escuchar a las familias y muy especialmente trabajar en revisar nuestras prácticas docentes y posicionamientos profesionales en la intervención con aquellas.

¿Casualidad? No, claro que no. Coincidir en distintos espacios, con actores diversos en un mismo tiempo y sobre interrogantes comunes, sin duda aporta indicios que surgen de un contexto social y de cuya información pueden ponderarse datos para su análisis y problematización[4].

Por supuesto que hablar de familias es en sí mismo un acto complejo que comprende no sólo conocimiento teórico – metodológico que sustente nuestra intervención sino también todo aquello que nutra y conforme una mirada, una escucha y un acompañamiento empático que a su vez construya posicionamiento en el quehacer profesional en el encuentro con las y los otros y en este caso con las familias.

Por eso es que en esta ocasión me atrevo sólo a referirme a ese último aspecto pero tan importante que reviste “nuestra actitud frente a”. Es decir, ¿cómo nos presentamos frente a las familias? ¿Cómo las recibimos? ¿Cómo las miramos? ¿Cómo las escuchamos? ¿Cómo las pensamos? ¿Qué esperamos de ellas? ¿Somos receptivos? ¿O por el contrario las etiquetamos y alejamos?

Sin duda que estos son algunos de los muchos interrogantes que estamos invitados a plantearnos a nosotros mismos como estudiantes si estamos transitando espacios de formación y como profesionales en ejercicio en cada uno de nuestros ámbitos de desempeño, hacia el interior de las instituciones y en nuestros equipos de trabajo, de tal manera de re-pensarnos a partir del hacer en los territorios y con las familias que acompañamos.

Quizás coincidan conmigo en esta necesidad de detenernos un poco. De observar y ver más allá. De practicar esta lectura comprensiva de la realidad social y de los escenarios locales, más cercanos en los que se interviene. De propiciar esa mirada más ampliada que permite entretejer distintos aspectos, considerar diferentes variables y muchas veces reconstruir entramados. De activar una escucha respetuosa, atenta y afectiva que permita la cercanía y que aloje a las diferencias.

De pensar en un hacer situado,
que nos permita seguir haciendo escuela,
acompañando a las infancias,
las adolescencias
y sus Familia-s.


[1] NNyA ( Niños, niñas y adolescentes)

[2] COF. Centro de Orientación Familiar. Equipo Interdisciplinario Distrital – Dirección de Psicología comunitaria y Pedagogía Social – DGCyE

[3] EOE – Equipo de Orientación Escolar

[4] Problematizacióncomo proceso cognoscitivo que nos permite ir y venir entre la formulación de preguntas y la búsqueda de respuestas en el planteamiento de problemas.


El presente artículo refleja la opinión personal de su autora y no corresponde necesariamente a la línea editorial de Trama Educativa.

2 comentarios en «Se escribe con F de Familia-s»
  1. Gracias a vos Natalia por leerme. Cuando se da ese encuentro, el texto se enriquece, se expande, deja de ser del autor o autora para trascender y resignificarse.
    Abrazo!

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