Desde el Observatorio de la Juventud, espacio institucional de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina que busca visualizar las necesidades y problemáticas de la adolescencia y la adultez joven, se compartió un informe de Grooming.

El Grooming se define como la acción deliberada por parte de un adulto, de acosar sexualmente a un niño, niña o adolescente, mediante el uso de Internet y la creación de identidades falsas o ficticias para ganarse la confianza del menor.

Dentro de los delitos que atentan contra la integridad sexual del menor, se encuentran la pornografía infantil, el abuso sexual y la trata de personas.

Las estadísticas informan que sólo 1 de cada 10 adultos se enteran de esta situación, y que el Grooming es la tercera forma de violencia sexual más frecuente en niños y niñas de Argentina (6,6% en el período 2018/2019), según datos aportados por Unicef en octubre de 2019.

Además, otro estudio realizado por Unicef a finales de 2017 en el país, revela que la violencia de género se ve replicada en los espacios virtuales, ya que el 90% de los agresores son hombres, y casi el 70% de las víctimas son niñas y adolescentes mujeres.

Si bien el artículo 131 del Código Penal castiga con prisión de 6 meses a 4 años a quien, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma, aún no se han legislado conductas como el robo o usurpación de identidad.

En Argentina no se considera delito hacerse pasar por otra persona en un blog, usurpando una identidad en una red social ni en cualquier otro medio electrónico, siendo que esta es una de las actividades ilícitas que ha crecido de forma desmedida en los últimos años.

Las redes sociales tienen demasiadas vulnerabilidades que permiten a adultos mayores delincuentes crear perfiles falsos para engañar a menores de edad, a través de procedimientos como el Grooming. Se estima que durante la pandemia los casos aumentaron cerca del 30%.

Es por eso que se vuelve necesaria la capacitación e información constante a los niños, niñas y adolescentes, a su familia, como así también a las instituciones a las que concurren, para que tales sepan cómo acompañar e intervenir en estos casos.

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