Por Emilia Pozzoni

Sábado a las dos de la tarde. Las mesas del Club Español se van llenando paulatinamente, ya sea con asistentes que acuden solos o en grupos; así como también de quienes asisten por primera vez o quienes lo hacen de forma mensual, sin perderse una fecha. Las mesas dispuestas en círculos están listas para dar inicio a una jornada de juegos de mesa que se extenderá hasta las nueve de la noche. La invitación es muy sencilla: reencontrarse con los juegos de cartas y de tablero, entendiéndolos no como simples distracciones sino como herramientas de vinculación interpersonal y adquisición de habilidades diversas que van desde la comunicación, la lógica, la estrategia, la creatividad, entre muchas otras. La idea se enmarca dentro del Proyecto de Extensión “Los juegos de mesa como dispositivos de socialización” dirigido por Emiliano Aldegani y Nicolás Martínez Sáez, doctores en Filosofía, dedicados a la investigación, el análisis filosófico, y el diseño y creación de juegos en formato analógico.

El proyecto cuenta con un canal de Youtube propio denominado “Eutrapelia”, en donde se realizan entrevistas a especialistas del ámbito lúdico, así como también análisis de juegos de mesa y sus dinámicas, desde un punto de vista multidisciplinario, considerando el diseño, la sociología, la psicología, la historia y, por supuesto, la filosofía. Asimismo ha abierto una cuenta de Instagram homónima para difundir las actividades abiertas a la comunidad realizadas un sábado por mes en Hipólito Yrigoyen 1653. Eutrapelia proviene del griego εὐτραπελία y puede ser traducido como “virtud para moderar el entretenimiento” o como “diversión amable” y “jocosidad moderada”, dependiendo del contexto. Lo cierto es que, tal como lo indica su etimología, se trata de un concepto propuesto en la Antigua Grecia y que ha trascendido hasta nuestros días. En ciertos períodos históricos, esta noción adquirió connotaciones negativas vinculándose con lo obsceno, lo grosero o la falta de equilibrio entre el tiempo de ocio y el tiempo de trabajo y estudio. No obstante, en el siglo XIII, Tomás de Aquino recuperó las bases aristotélicas y logró asociarlo con una visión positiva: alcanzar una diversión honorable y una relajación mental. Hoy, ocho siglo más tarde, jóvenes y adultos de todas partes de Mar del Plata y la zona, reciben la misma invitación: divertirse y pasar el tiempo rodeados de juegos de mesa, ya sea entre amigos o conociendo nuevos aficionados.

En un mundo constantemente asediado por pantallas, entornos virtuales y entretenimientos digitales, los juegos de mesa logran reunir varias decenas de personas mensualmente. A su vez, sorprende que, lejos de la concepción general, la invitación sea a partir de los 14 años, generando un espacio especial para jóvenes adolescentes y adultos, sin concentrarse en el público infantil como podría esperarse. De esta forma, los juegos de cartas y tableros que se encuentran disponibles implican una narrativa compleja, dinámicas diversas e intertextualidad con cuestiones sociales
y/o hechos históricos. Por ejemplo, entre los materiales disponibles se encuentra ¿Quién quiere ser presidente?, un juego de industria nacional, cuyo autor es Nicolás Martínez Saez -uno de los organizadores del evento-. Su propio creador lo describe como un juego “político-satírico” ya que implica la puesta en ejecución de distintas estrategias y negociaciones para poder consagrarse presidente. Con partidas de hasta seis jugadores y una duración estimada de 90 o 120 minutos, se aspira a que los participantes puedan asumir el rol de un gobernante que debe obtener votos, dineros, favores y poderes para poder llegar a cumplir su máximo objetivo. Sin embargo, distintos escenarios sociales y económicos se interpondrán en su camino: acusaciones de corrupción, narcotráfico, intereses de distintos sectores públicos, complicaciones monetarias, entre otras, deberán ser sorteadas para alcanzar el final del juego. De esta forma, es innegable la vinculación de este tipo de entretenimiento con los aspectos sociales, históricos y políticos que nos rodean; transformándose no solo en una vía de diversión sino también en una posibilidad de reflexión, aprendizaje y debate.

Desde una perspectiva amplia de la semiótica y los estudios literarios, podríamos considerar que los juegos de tablero encierran detrás de sí una experiencia narrativa que, conjugada con lo lúdico y el aspecto inherentemente social, acaba por conformar una fuente de diversión original y claramente distinta a las propuestas habituales. Jugar convierte a los jugadores en protagonistas, ya que a medida que realizan las acciones requeridas para ganar o avanzar en la dinámica propuesta, acaban por convertirse en autores de su propia historia. Cada experiencia de juego resulta única ya que se involucran distintas estrategias así como también una cuota de azar que vuelve aún más interesante y complejo el escenario.

La invitación a formar parte de los encuentros de Eutrapelia continúa abierta para el mes entrante. Será por sus redes sociales que anunciarán la próxima fecha, pero siempre respetando la franja horaria previamente mencionada -de 14 a 21- y los días sábados, para asegurarse de que un mayor número de interesados puedan participar. La entrada es libre y gratuita, y solo requiere de ganas de divertirse y reencontrarse con los juegos de mesa, entendiéndolos como mucho más que simples entretenimientos.

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