En Trama Educativa Radio dialogamos con Natalia Burcaizea, psicóloga e integrante del proyecto de extensión Que se escuche la ESI de la Facultad de Salud y Trabajo Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP). Hablamos sobre la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), las actividades que realizan desde el proyecto de extensión universitaria y la importancia de la ESI en problemáticas como el bullying.

– ¿Qué es la Educación Sexual Integral (ESI)?

Antes que nada, la ESI es una ley. Salió en el año 2006. Es una ley de avanzada. Tenemos que estar orgulloses como país de tener una ley de estas características. Es una política de transformación social. Viene a darle herramientas a los estudiantes, niñes y adolescentes, para que puedan entender la sexualidad en sentido amplio. Ya no como antes en donde había una educación moralista, basada en la genitalidad. Sino entender que la sexualidad es integral y completa. Nos atraviesa  desde múltiples aspectos y también influye a la hora de reconocernos en nuestra propia identidad y al momento de relacionarnos con otres. Entonces atraviesa conceptos teóricos, éticos, políticos, vinculares, emocionales. La ESI tiene cinco grandes ejes para una mejor implementación que son:

  • el cuidado del cuerpo y la salud,
  • respetar la diversidad,
  • reconocer la perspectiva de género,
  • valorar la afectividad y,
  • ejercer nuestros derechos desde jóvenes, romper con el adultocentrismo. 

– ¿Creés que se está aplicando la ESI en las instituciones educativas?

Es un asunto complicado. Siempre hay un salto entre la normativa y la aplicación efectiva. Nuestra ley tiene una particularidad en uno de sus artículos que dice -si bien es obligatoria la aplicación de la Ley de la ESI- que cada institución educativa adaptará el programa en función de su ideario institucional. Entonces muchos colegios privados, sobre todo, y más los religiosos, empiezan a transformar algunos lineamientos de la ESI y no la terminan implementando de manera efectiva. Por eso aparecen espacios como el nuestro. Este proyecto de extensión que depende de la Facultad de Salud y Trabajo Social de la UNMDP que, como agentes políticos, tratamos de cubrir esas falencias en la implementación.

– La Ley de Interrupción voluntaria del embarazo también puso en discusión la enseñanza de la sexualidad. ¿Qué herramientas pudieron generar para tratar desde otro lugar a la educación sexual?

Junto con la masividad de las marchas, con la ola feminista, y con la demanda de aborto sexual, seguro y gratuito para todes también apareció el ala más reaccionaria de la sociedad. Eran los que decían ‘no necesitamos aborto legal sino más educación sexual’. Pero querían un educación sexual prohibicionista. Una cuestión más ligada a la genitalidad y un poco con el sesgo religioso. La sexualidad como un peligro, que no se puede acceder a ciertas prácticas. Apareció una defensa en contra de la implementación efectiva de la ESI. Frases como ‘ideología de género’, ‘con mis hijos no te metas’, ‘a los hijos los educamos nosotros’. no entendiendo que la ESI es un derechos. Les hijes no son propiedad de las familias. 

– En cuanto al proyecto de extensión Que se escuche la ESI, ¿qué actividades están realizando?

Hemos tenido un gran recorrido. Hemos articulado con varias instituciones, con varios espacios. En este momento estamos armando un diplomatura en extensión sobre ciertas vacancias, cuestiones que hay que mejorar. Por ejemplo le podemos criticar a la ESI que es muy binaria. Todo el material para trabajar deja afuera un montón de identidades o cuestiones de la propia corporalidad. Entonces nosotras que venimos de la militancia, nuestra diplomatura se llama ‘Construyendo la ESI que deseamos de la militancia a las aulas’. Para rescatar del territorio y llevarlo al aspecto académico. nos posicionamos desde la extensión crítica y desde la educación popular, en donde todos aprenden y todos enseñan. 

– Si alguna institución quiere trabajar alguno de los aspectos que mencionás ¿se pueden contactar con ustedes?

Ahora estamos un poco colapsadas porque no damos a basto. Llegan un montón de demandas y está buenísimo. Lo cual es un poco problemático que nos lleguen tantas demandas. Me parece que falta desde el Estado cierta articulación. Si bien en 2018 salió una normativa nueva en relación a la implementación de la ESI pero a veces quedan atrasados los materiales en relación a las nuevas problemáticas que se visibilizan en la comunidad. 

– ¿Cuál es el rol de la ESI en problemáticas como el bullying y el grooming?

Es importantísima. Estuvimos relacionándonos con la ONG AnyBody, cooperamos para intervenir las redes en conjunto, y estuvimos debatiendo sobre el bullying. Siempre aparece como que es cosa de chicos. Los chicos son crueles. Al pibe que hace bullying hay que apartarlo o sancionarlo. Me parece que la ESI viene a romper con eso también. Propone otra forma de vincularse y de comunicar. Entender estas cuestiones como emergentes, como algo que da cuenta de una problemática social. Porque entendemos al bullying como una cosa de chicos desde  el imaginario social pero si nos alejamos un poco vemos las mismas escenas en adultos. Hasta hace poco tiempo veíamos en la televisión había escenas de violencia explícita, de bullying. Las cámaras ocultas terminaban humillando a un otro y se veía como algo gracioso. Lo mismo con las burlas hacia las corporalidades disidentes. Siempre fue generador de sentido común. Entonces no podemos decirles a los chicos que son crueles cuando hay algo en nuestra forma de relacionarnos que no está bien. Me parece que el bullying es un emergente de algo más grande que tiene que ver con como nos relacionamos  a nivel social y que la ESI viene a transformar un poco eso: la desigualdad de género, la violencia implícita. 

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