Un estudio de científicas del CONICET que analizó el efecto que tienen estos siniestros sobre los arroyos de montaña patagónicos fue publicado en la revista Science of The Total Environment.

Un equipo de investigación del CONICET del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP, CONICET-UNPSJB), en colaboración con investigadoras del laboratorio de Química de la empresa INVAP, evaluó cómo un gran incendio forestal ocurrido en 2021 en la Patagonia argentina afectó la calidad del agua y la dinámica de nutrientes de arroyos de cuencas quemadas durante 28 meses posteriores al evento.

El aporte científico, realizado por Cecilia Brand, Yanina Assef y colaboradores, destaca la importancia de comprender los efectos del fuego sobre ríos y arroyos de cabecera: “Estos ecosistemas no sólo constituyen una fuente esencial de abastecimiento de agua para numerosas comunidades, sino que también sostienen múltiples actividades económicas y productivas de la región andino-patagónica”, comentó Assef.

Este incendio forestal de gran magnitud se originó cerca de las localidades de Las Golondrinas y El Hoyo en la provincia del Chubut y afectó más de 13 mil hectáreas de Bosque Patagónico. De acuerdo a las especialistas, a pesar de que este evento provocó importantes pérdidas ambientales, incluyendo extensas áreas boscosas y fauna silvestre, también representó una oportunidad única para el desarrollo de este trabajo.

Para evaluar los efectos del fuego, el equipo comparó cuatro arroyos afectados por el incendio con otros cuatro arroyos de referencia que no fueron alcanzados por las llamas y presentan características ambientales similares.

Assef coemntó que las concentraciones de fósforo llegaron a ser hasta 17 veces más altas que las de los sitios de referencia. “Posteriormente, a medida que los niveles de fósforo comenzaron a disminuir observamos un aumento sostenido y muy importante de los compuestos nitrogenados, especialmente de los nitratos, una tendencia que se mantuvo hasta el final del estudio”, señaló.

“Iniciamos el trabajo de campo en junio de 2021, apenas dos meses después de que el incendio fuera extinguido, y desde entonces hemos mantenido un monitoreo continuo que se extiende hasta el día de hoy, aunque el artículo publicado muestra resultados de los primeros tres años”, explicó Assef.

En el primer muestreo también detectamos un aumento de algunos metales pesados. Lo llamativo fue que este incremento apareció en todos los arroyos, no solo en los que habían sido afectados por el incendio. Probablemente las partículas generadas por la combustión fueron transportadas por el viento y se depositaron de manera relativamente uniforme en toda la zona”, indicó Assef.

Por su parte, Brand remarcó que, aunque los incendios forestales representan uno de los principales disturbios que afectan a la región y provocan severas consecuencias sociales, económicas y ambientales, el impacto de estos eventos sobre la calidad del agua sigue siendo un aspecto poco estudiado, tanto en la Patagonia como en Argentina en general.

Estos resultados alertan sobre las posibles modificaciones en los ecosistemas a mayor escala: “El incremento elevado de nutrientes sostenido en el tiempo puede tener consecuencias sobre la salud del ecosistema, modificando tramas tróficas y en última instancia pudiendo afectar la calidad del agua para consumo”.

“Tenemos que tener en cuenta que a medida que crecen las poblaciones y se expanden las zonas habitadas hacia áreas naturales, los incendios forestales afectan cada vez con mayor frecuencia cuencas utilizadas como fuentes de agua para consumo humano”, señaló Brand.

Esto hace que el monitoreo regular de la calidad del agua sea una herramienta esencial para identificar posibles impactos del fuego y garantizar la seguridad sanitaria de las comunidades”, concluyó Brand.

Los incendios forestales de bosques andino-patagónicos además de producir transformaciones en la vegetación y la fauna también alcanzan a ríos y arroyos, donde puede alterarse la calidad del agua y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos. Según el Conicet, comprender cómo responden estos cuerpos de agua después del fuego resulta clave para evaluar los impactos de estos eventos y diseñar estrategias de manejo que contribuyan a la conservación de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos asociados a los recursos hídricos.

Comentarios