En su columna habitual de Leopoldo Pereyra de Sadop Mar del Plata, contamos con la presencia del Secretario del Interior de SADOP seccional Buenos Aires, Ángel Guaras y la participación de dos delegadas locales, Florencia Llanos y Sofía Salguero.

—¿Cómo se llegó este año a los compañeros y compañeras de SADOP?

Ángel: Yo soy Secretario de Interior de la seccional provincia de Buenos Aires y lo que intentamos es llegar de la mejor manera, en algunos casos presencial, en otros casos a través de las redes. Para acercarnos nosotros tenemos 19 delegaciones y otras tantas subdelegaciones en todo el territorio provincial y yo como secretario de interior lo que hago es acercarme a las delegaciones dos o tres veces al año y tratamos de llevar las políticas que tiene la provincia hacia la delegación. Es decir, coordinar las políticas vamos implementando y llevarlas a las delegaciones para que se hagan efectivas en el territorio, esa es un la tarea del secretario de interior.

Obviamente en este contexto de pandemia nos tuvimos que reinventar, lo que veníamos haciendo y lo que nos dio muchos frutos durante el año pasado fue una campaña de afiliación muy fuerte a través de las redes. Esta campaña de afiliación la empezamos en junio y tuvimos un salto exponencial en lo que fueron las afiliaciones, principalmente porque logramos contactarnos de una manera más eficaz con los docentes de toda la provincia de Buenos Aires. En base a esa campaña hicimos como un soporte con todas las redes para poder acercarnos a los docentes en este tiempo de pandemia.

—¿Cómo viste afectada la cuestión de la sobrecarga horaria en tu actividad laboral?

Florencia: En el caso de la institución donde represento no hubo grandes conflictos en ese sentido porque fueron muy respetuosos por la jornada laboral, también no sentimos mis compañeros y yo presiones con respecto a por ejemplo conectarse de tal hora tal hora. La cuestión es también que muchos docentes en un momento nos sobrecargamos de trabajo pensando en que podría llegar a haber una posibilidad de volver a las clases presenciales, cuando vimos que esto se iba extendiendo había que barajar y dar de nuevo. Se tuvo que encontrar la vuelta con mecanismos tecnológicos para facilitarnos esta tarea y para tratar de sostener siempre lo vincular con los alumnos, de a poco se fue logrando.

—Trasladar la escuela a la casa generó la necesidad de recursos y conectividad que se mezclaron con la cuestión domestica. ¿Cómo fue tu experiencia como delgada respecto de este tema?  

Sofía: Tuvimos que intervenir varias veces durante el año, sobretodo al comienzo del ASPO porque había un montón de docentes que no tenían conectividad ni las herramientas para poder sostener el trabajo virtual. Y como ya sabemos la gran mayoría somos mujeres, entonces no sólo teníamos que cumplir con nuestro trabajo docente en casa sino también con todas aquellas tareas que culturalmente son atribuidas al género femenino.

Entonces al trabajo docente le sumamos todas las tareas de cuidado y de organización familiar, lo que también provocó una sobrecarga y angustia en muchas compañeras. Entonces fue necesario hablarlo con nuestro equipo directivo y plantearles lo que pasando, que la realidad de cada docente era diferente, que hay docentes que no podían estar un montón de horas enfrente de una computadora. Creo que esto dejó en evidencia todo el trabajo extra que hacemos y que hay que dejar de naturalizar, es muy importante la intervención que podíamos hacer durante todo el año.

—¿Cómo se puede monitorear y concientizar sobre ese derecho a la desconexión?

Ángel: Vamos a exigir una capacitación a los empleadores y a los gobiernos para que los docentes tengan mejores herramientas a disposición para poder enseñar. Me parece que esto es algo que vino para quedarse, nada va a suplantar la presencialidad pero sí es estas herramientas seguramente vienen a complementar el sistema educativo.

Con respecto a los tiempos y a la mayor carga horaria es difícil de controlar, ya es difícil también si te pones a pensar en lo cotidiano porque los docentes se llevan muchísima tarea a su casa, preparar las clases les lleva un montón de tiempo. Coordinar estas cosas es algo que históricamente nosotros venimos haciendo como un reclamo, entonces será cuestión de que nos pongamos a seguir trabajando, de que lo trabajemos en paritaria y que de alguna manera el trabajo docente sea más reconocido por los gobiernos, por los empleadores y por la sociedad en general.

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