El objetivo de consolidar un Observatorio de Salud es que la región cuente con un ámbito de referencia y consulta que, con cualidad académica, articule con la sociedad en la construcción del conocimiento y aporte a los diagnósticos y a la eventual diagramación de políticas públicas.

Entre los factores que fundamentan la necesidad y relevancia de este observatorio se encuentra, por un lado el rol de Mar del Plata como cabecera de partido y de región sanitaria, lo cual se refleja en cuestiones demográfico-sanitarias cuanti y cualitativas, como también en un posicionamiento de suma gravitación en gestión-acción y generación de información. Según las proyecciones del INDEC para 2020 el partido de General Pueyrredon contaría con 656.456 habitantes, la ciudad representa cerca del 95% de la población dentro del partido y éste a su vez el 60% de la población dentro de la Región Sanitaria VIII, que abarca 13 partidos y 16 municipios que reúnen alrededor de 1.011.000 habitantes. En materia de atención sanitaria esto implica problemas en la resolución de situaciones de demanda y dificultades en cuanto a la articulación de las diferentes instancias jurisdiccionales (municipio-provincia-nación) y una gran responsabilidad en cuanto a la gestión de complejidades de atención local y vecinal, interzonal y de sede de sección. Pero, por otra parte, posiciona a la ciudad de modo más que relevante para el análisis situacional, y también como sede de diversos repositorios documentales y organismos de investigación.

En segundo lugar, es preciso señalar que la heterogeneidad socio-espacial y sus múltiples expresiones -económicas, sanitarias, epidemiológicas, etc.- que posee la región, amerita un nivel de desagregación en el análisis, de sistematización de información, de diagnóstico ajustado, que se vería facilitado por el observatorio. Entendemos que actualmente se incurre en una suerte de discontinuidad, parcialidad, escasa desagregación, subregistro y subdiagnóstico en la construcción de datos, indicadores e información en general. Por otra parte, se da una desarticulación entre la disponibilidad de información, la labor científica, la divulgación y la potencial diagramación de políticas públicas. Sería deseable que la información existente se pusiera en valor extrayéndola de su mera disposición burocrático-administrativa; que los investigadores accedieran a esa información de carácter público, manteniendo un compromiso ético y de confidencialidad y que la producción científica trascendiera los circuitos de circulación específicos e impacte en la sociedad como conocimiento en sí o como materia prima de decisiones técnico-políticas.

Por último, cabe recordar que la Salud no sólo es un derecho humano inalienable, sino que como entidad, material y analítica, es una de las más integrales y transversales. Lo sanitario es atención, tanto como nutrición adecuada; acceso a servicios básicos como agua, cloacas recolección de residuos; educación y desarrollo cultural; deportes y recreación; trabajo y condiciones materiales dignas; infraestructura de movilidad y acceso (servicios e infraestructura urbana); hábitat sin contaminación y acceso a espacios verdes y comunitarios, etc. Es decir, es calidad de vida y oportunidades de ejercicio pleno de los derechos. Sólo así podrá hablarse de un “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente de ausencia de afecciones o enfermedades”. A la vez, lo sanitario como atención es también presupuesto, diagnósticos, políticas públicas, organizaciones sociales y Estado. La relación entre Estado y sociedad supone luchas y demandas comunitarias, como pujas, tensiones y decisiones políticas. Más aún en los ámbitos municipales, cuyas incumbencias de gestión se vinculan con el fortalecimiento de la Atención Primaria de la Salud (APS) y sitúan al municipio como garante de la prevención y la promoción de la salud, la sociedad adquiere un rol protagónico, ya que la APS permite cercanía con la comunidad y el territorio de pertenencia y promueve el empoderamiento y la participación popular. Con esto queremos indicar no solo la relevancia del análisis de lo sanitario, sino su vastedad y por ende el potencial cobijo de estas temáticas (y del observatorio) a la más diversa y amplia cantidad de líneas de investigación.

Se propone el Observatorio de Salud como un espacio con anclaje y calidad académicos, como sitio de referencia y consulta de la mayor parte de cuestiones vinculadas con lo sanitario para la ciudad de Mar del Plata, el partido de General Pueyrredon y la Región Sanitaria VIII. De este modo, se podrá contar con un ámbito a partir del cual desarrollar y difundir diferentes propuestas de corte académico, desde y para la sociedad, con inserción en instituciones acordes a tal fin y, por ende, garantizando niveles de ecuanimidad y completitud analítica. Una instancia que, tributaria de la rigurosidad y métodos inherentes a la actividad de investigación, no reproduzca dinámicas endogámicas y exclusivistas y promueva la articulación con múltiples actores y agencias sociales en la construcción, difusión y aplicación del conocimiento.

En definitiva, el Observatorio contribuiría a, entre otras cuestiones: analizar la situación epidemiológico-sanitaria local y regional en función de la heterogeneidad y complejidad demográfico-espacial y de las múltiples y sinérgicas variables que la componen; monitorear y relevar el devenir regional en materia sanitaria y producir y difundir conocimiento que aporten a diagnósticos; constituirse como repositorio de consulta, como entidad de referencia objetiva y de calidad en cuestiones de salud y elaborar materiales de divulgación para la comunidad; potenciar la articulación entre profesionales de diversas disciplinas y entre diferentes organizaciones y organismos con base socio-territorial, etc.

En función del carácter integral y transversal de la salud, el observatorio se propone desde una perspectiva inter y transdisciplinar, estimulando la participación de profesionales formados y en formación cuya labor esté vinculada con alguno de los aspectos y factores involucrados en lo sanitario como entidad analítica. En una primera instancia el observatorio cuenta con veintidós profesionales provenientes de disciplinas como Diagnóstico y Gestión Ambiental, Enfermería, Geografía, Gestión de la Tecnología e Innovación, Historia, Medicina, Psicología, Servicio Social, Sociología y Terapia Ocupacional. Queda abierta la posibilidad de que se incorporen más representantes de diferentes unidades académicas, instituciones y organismos vinculados con el acontecer y la investigación de lo sanitario.

Fuente: inhus.conicet.gov.ar

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