La Legislatura Provincial de Misiones dejó sin efecto la prohibición vigente sobre el herbicida desde 2023 y volvió a incluir al glifosato dentro del régimen de productos fitosanitarios, en una decisión que impacta directamente sobre la principal zona productora de yerba mate del país.

El uso indebido de glifosato está presente en todo el territorio argentino. Ahora, en Misiones, se activaron las alarmas, ya que luego de tres años de prohibición provincial, las autoridades habilitaron nuevamente el uso del químico, afectando así una de las principales actividades productivas del distrito: la yerba mate.

El 3 de septiembre, la Cámara de Representantes aprobó por unanimidad una reforma de la Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos y dejó sin efecto la prohibición específica sobre el herbicida desde el año 2023. La modificación fue promulgada por el gobernador Hugo Passalacqua mediante el Decreto Nº 1757, firmado el 8 de septiembre.

Esta prohibición había sido establecida en 2023 mediante la Ley VIII Nº 103, la cual promovía una transición hacia sistemas productivos basados en bioinsumos y restringía el uso del glifosato y productos asociados. Sin embargo, la Legislatura decidió modificar ese rumbo. La reforma actual mantiene la promoción de los bioinsumos, pero elimina la prohibición que impedía utilizar glifosato en el territorio provincial.

Con este cambio, el glifosato vuelve a quedar comprendido dentro del régimen general que regula los productos fitosanitarios, y si bien la provincia continúa regida por las normativas nacionales sobre estos productos, la nueva legislación elimina la prohibición específica que regía en territorio misionero.

En la región, esta decisión adquiere especial relevancia porque Misiones concentra aproximadamente nueve de cada diez hectáreas destinadas al cultivo de yerba mate en Argentina, según los relevamientos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Por eso, cualquier modificación sobre las herramientas disponibles para los productores puede tener impacto sobre toda la cadena yerbatera.

Sin embargo este herbicida continúa siendo uno de los productos fitosanitarios más cuestionados por sus posibles efectos sobre la salud y el ambiente. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó al glifosato como “probablemente carcinogénico para los seres humanos”, dentro del Grupo 2A.

Si bien el uso moderado de glifosato no debería representar grandes riesgos para la salud, una investigación detectó residuos de agroquímicos en distintas muestras y niveles de exposición superiores a los registrados en otros países participantes. En Argentina, el estudio reveló además la presencia de glifosato en el 86% de las personas analizadas.

La investigación fue realizada por Virginia Aparicio, ingeniera agrónoma e investigadora del INTA y el Conicet. La especialista participó del proyecto internacional SPRINT, financiado por la Unión Europea, que estudió la presencia de plaguicidas en el ambiente, los alimentos, los animales y las personas.

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