La iniciativa HERON busca crear dispositivos inteligentes que emulen el funcionamiento del cerebro humano para enfrentar el gran consumo energético que requiere la inteligencia artificial.
La iniciativa, denominada HERON (Hybrid-responsive mEm-devices for neuROinspired computiNg), cuenta con un financiamiento cercano a los 1,2 millones de euros a través del programa Marie Skłodowska-Curie Staff Exchanges.
El objetivo principal del proyecto es abordar uno de los desafíos más importantes que enfrenta actualmente la inteligencia artificial: el enorme consumo energético que demandan los sistemas de procesamiento y almacenamiento de datos utilizados por las grandes plataformas de IA.
“HERON busca atacar ese problema desde la raíz, desarrollando una nueva generación de dispositivos electrónicos inspirados en el funcionamiento del cerebro humano para reducir drásticamente el consumo energético asociado al procesamiento de información”, explica Diego Rubi, investigador principal del CONICET, responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA) y responsable de coordinar la participación argentina en el proyecto.
La propuesta se basa en el concepto de computación neuromórfica, una tecnología que intenta replicar la forma en que el cerebro procesa y almacena información. A diferencia de las computadoras tradicionales, donde memoria y procesamiento funcionan por separado, estos sistemas buscan integrar ambas funciones para lograr una mayor eficiencia energética.
Uno de los desarrollos centrales de HERON será la creación de dispositivos conocidos como memristores, componentes electrónicos capaces de “recordar” información y modificar su comportamiento según los estímulos recibidos, de manera similar a las conexiones neuronales del cerebro humano.
Además, los investigadores trabajarán en tecnologías que puedan ser controladas mediante electricidad, luz e incluso señales acústicas, una combinación que podría dar lugar a sistemas de inteligencia artificial más rápidos, adaptativos y eficientes.
El proyecto está coordinado por la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, y reúne a instituciones científicas y tecnológicas de Europa y Argentina. Por parte de Argentina, participa el CONICET a través del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN) y del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA).
El aporte argentino estará liderado por el Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología, especializado en la fabricación de materiales ultradelgados con propiedades avanzadas para aplicaciones electrónicas. A su vez, el Instituto de Física de Buenos Aires aportará conocimientos en óptica ultrarrápida y nanotecnología.
En este sentido, Rubi destaca la incorporación de grupos argentinos en un consorcio de estas características, lo que constituye un reconocimiento a las capacidades científicas desarrolladas en el país y abre nuevas oportunidades de cooperación internacional.
El proyecto comenzará oficialmente en septiembre de 2026 y tendrá una duración de cuatro años. Entre sus metas se encuentra el desarrollo de prototipos capaces de procesar y almacenar información con un consumo energético significativamente menor al de la electrónica convencional.
