adolescentes Por Marcela Esperón
Lic. en Psicología, UBA. Prof. en Enseñanza Media y Superior en Psicología, UBA. Especialista en Gestión y Conducción Educativa, FLACSO
“En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y el mármol, el médico y el paciente”.
Erich Fromm, (Ética y Psicoanálisis).
Es bastante común escuchar que los padres, frente a ciertas conductas de sus hijos, suelen decir: “Actúa así porque es adolescente”. Es bastante probable que esa conducta tenga que ver con la etapa vital que está atravesando. Sin embargo, hay que ser bastante cuidadoso para que esa frase no obture la posibilidad de acompañamiento y de sostenimiento de esa hija o hijo.
Como en toda etapa evolutiva, hay características comunes a todos los que la atraviesan y otras que son propias de cada sujeto. En la adolescencia se producen cambios físicos y psicológicos. Arminda Aberastury nos plantea además tres duelos que las y los adolescentes deben atravesar: duelo por el cuerpo infantil; duelo por los padres de la infancia, y duelo por el rol infantil. Todo duelo implica una despedida de aquello que muere o se deja atrás. No vamos a desarrollar aquí los duelos pero, al decir de Aberastury, el contexto en el que se desarrolle cada adolescente y la forma en la que atraviese los mencionados duelos determinará la manera en la que se va a posicionar como adulto.
Retomando el planteo inicial, si bien hay “características típicas de la adolescencia”, es importante que padres y madres escuchen la singularidad de su hija/o. Que no etiqueten ciertas conductas como típicas de la edad, que agudicen la mirada y la escucha y puedan percibir si lo que manifiesta su hija/o (enojo, temor, vergüenza etc.) es debido a alguna situación personal que no puede enfrentar. Es necesaria una mirada singular, una escucha particular por parte de los padres o de quienes se ocupen de la crianza.
Es importante poder interrogarse, más allá de lo que se presenta como evidente. Que un adolescente no se siente nunca a comer con sus padres, que no quiera conversar sobre ningún tema, excede un tanto el anhelo adolescente de “aislarse”. Allí es importante pensarlo como una situación a trabajar en familia.
Con respecto a la sexualidad, resulta llamativo que, cuando se les pregunta a algunas madres y padres en el consultorio si conversan sobre ese tema con sus hijos, muchos dicen que no porque tienen mucha información en internet. Uno podría pensar que es así; hay mucha información, pero la misma suele ser incorrecta, mala, hay exceso de pornografía, y entre todo ello, alguna información científica. Es decir, acceden a muchas cosas que no favorecen su desarrollo y todas, hasta la científica, carecen de la humanidad necesaria para que alguien joven crezca con seguridad. Está muy difundido el tema del apego, pero, en ocasiones, se los deja muy solos.
En momentos en los que las y los adolescentes no encuentran apoyo en sus familias, además de sostenerse en sus amigos, suelen acercarse a algunos docentes con los que sienten cercanía. La Educación Sexual Integral. suele ser un espacio que permite que las emociones se expresen porque hay un oído que les va a permitir un cierto alojamiento.
La primera escucha, la primera orientación debería ser la familiar. Cuando en la escucha se ponen etiquetas, las mismas son tranquilizadoras para los adultos, pero intranquilizan y desamparan a hijos e hijas. Hemos leído en las noticias, aun con buenas intenciones, etiquetados apresurados de padres y madres que sostuvieron que la conducta de su hija/o era típicamente adolescente y cuyo desenlace resultó trágico. Frente a esta realidad, nos podríamos preguntar qué cosa de esa adolescencia no se puede sostener y en qué forma interpela a cada padre y a cada madre.
Es común escuchar que no hay manual para padres, pero tenemos que tener en cuenta que, cuando algo nos excede, es valioso acercarse a una sala o al hospital para solicitar orientación. El fortalecimiento familiar debe ser una tarea comunitaria apoyada por el Estado. No dejar solos a las mamás y a los papás en la crianza colabora con la salud mental de los hijos. adolescentes
El presente artículo refleja la opinión personal de su autora y no corresponde necesariamente a la línea editorial de Trama Educativa.
