
salud mental Por Thomas Rojas, presidente del Consejo Secundario Estudiantil
La aprobación de la ordenanza que establece la difusión obligatoria de la línea gratuita de asistencia en salud mental 109 en espectáculos y eventos masivos representa un paso importante para la comunidad de General Pueyrredon. Más allá del alcance de la normativa, el verdadero valor de esta medida está en el mensaje que transmite: la salud mental debe ocupar un lugar central en la conversación pública.
Durante años, hablar de ansiedad, depresión, angustia o crisis emocionales estuvo rodeado de prejuicios. Muchas personas atravesaban estas situaciones en silencio por miedo a ser juzgadas o por no saber dónde acudir. Hoy, ese paradigma comienza a cambiar, y políticas como esta ayudan a visibilizar que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía.
La decisión de incorporar la difusión de la línea 109 en eventos donde concurren miles de personas busca acercar una herramienta concreta de escucha, orientación y contención a quienes puedan necesitarla. En muchas ocasiones, conocer la existencia de un recurso de asistencia puede marcar una diferencia significativa para alguien que atraviesa un momento difícil. La línea 109 funciona de manera gratuita durante las 24 horas, los 365 días del año, brindando atención profesional a personas en situación de crisis emocional.
La importancia de esta iniciativa también se refleja en el crecimiento de la demanda de estos servicios. En Mar del Plata, las consultas a la línea 109 aumentaron más de un 100% durante los primeros meses de 2026, principalmente por situaciones relacionadas con ansiedad, depresión y consumos problemáticos. Estos datos muestran que la necesidad de acompañamiento en salud mental es una realidad que atraviesa a personas de todas las edades y contextos.
Pero el verdadero desafío va más allá de una ordenanza. La salud mental no puede seguir esperando ni aparecer en la agenda pública únicamente cuando ocurre una tragedia. Ignorar el sufrimiento, minimizarlo o convertirlo en un tabú tiene consecuencias reales. Cada acción que promueva la prevención, acerque información y facilite el acceso a la ayuda representa mucho más que una política pública: es una decisión que reconoce que detrás de cada consulta hay una persona, una familia y una historia que merece ser escuchada.
Sin embargo, ninguna ordenanza por si sola resolverá una problemática tan compleja. La prevención requiere un compromiso colectivo: familias que escuchen, escuelas que acompañen, instituciones presentes, profesionales con recursos suficientes y una sociedad que deje de estigmatizar a quienes atraviesan un padecimiento de salud mental.
Hablar de salud mental salva vidas. Preguntar cómo está alguien, escuchar sin juzgar, acompañar y difundir los canales de ayuda son acciones simples que pueden generar un impacto enorme. Normalizar estas conversaciones es un paso fundamental para construir una comunidad más empática, informada y preparada para cuidar a quienes más lo necesitan.
La salud mental es parte de la salud. Y cuanto más se hable de ella, más personas sabrán que no están solas y que siempre existe un lugar donde pedir ayuda.
El presente artículo busca difundir información de interés público y fomentar el debate sobre la importancia de la salud mental, sin expresar adhesión a espacios o sectores políticos.
El presente artículo refleja la opinión personal de su autor/a y no corresponde necesariamente a la línea editorial de Trama Educativa.
