Entrevistamos a la Dra. Erica Hynes, actual diputada provincial de la Provincia de Santa Fe y ex Ministra de Ciencia y Tecnología de la misma provincia.

—¿Cuál es la situación actual del presupuesto en ciencia y tecnología?

La Ley de Presupuesto Provincial respetó ese porcentaje, el presupuesto que se le asignó al área era el que preveía la ley para 2020, sin embargo hay muy mucha subejecución pero eso está de alguna manera vinculado a la situación de pandemia. Yo creo que no es un buen año para evaluar, sin embargo se ha gastado muy poco del presupuesto de ciencia y tecnología, complicado esto con que la autoridad de aplicación cambió. De todas maneras al estar dentro de producción lo que nosotros vamos a tener que ver bien y discutir con el ministro de producción, ciencia y tecnología, es que el dinero previsto para innovación se gaste en innovación.

Producción es un ministerio muy demandante de fondos, cada vez que hay una emergencia, una sequía, una inundación, que pasa cualquier cosa con la cosecha, los productores muchas veces demandan subsidios y no es comparable la escala de un subsidio para ciencia con afrontar este tipo de demandas. Entonces vamos a tener que ver que se gaste realmente en lo que estaba previsto por ley, que es realmente actividades de ciencia tecnología e innovación más allá de quién sea la autoridad de aplicación.

—¿Hay algo más que se pueda agregar al actual sistema de investigación?

Yo siempre digo que el problema de la ciencia es político, no pasa tanto por las leyes que regulan la ciencia en sí y las políticas explícitas sino realmente que los gobiernos definan para qué quieren la ciencia, cuál es el modelo de país al cual aspiran, si van a tener un modelo de desarrollo industrialista o más basado en nuestros recursos naturales, si van a querer exportar por ejemplo software o alimentos. Todas esas discusiones no las tienen que tener los científicos, las tienen que tener los políticos y tienen que poder priorizar algunos temas, algunas tecnologías en las que podemos ser buenos y que podemos competir y decidir cómo van a invertir plata a través de eso.

Otra cosa que me parece es que no podemos cargarle al CONICET toda la responsabilidad, por ejemplo si nosotros quisiéramos priorizar un tema como la desigualdad en cuanto en términos de alimentos, no podemos simplemente definirlo dando más becas del CONICET en tema alimentos, tenemos que tener otras acciones que vayan más allá del CONICET. Por eso hace 20 años tenemos la misma discusión, qué pasa con los becarios que no entran al CONICET, si eso es que los estamos despidiendo o es simplemente que se le terminan las becas, por qué hay 900 que se reciben de doctores y hay 500 que entran como investigadores. Yo creo que esa discusión tiene que ser superada, no podemos seguir discutiendo todos los años lo mismo.

—¿Cuáles deberían ser los lineamientos básicos para una nueva Ley de Educación Superior en el siglo 21?

La discusión de la Ley de Educación Superior es una discusión que los actores no han tomado la decisión de realizar yo creo que porque también no había consensos suficientes como para abrir esa discusión, entonces se siguió funcionando con esa ley que en definitiva sigue siendo la que instrumenta la educación superior hoy en día en todo nuestro país. Sin embargo no ha logrado mercantilizar la educación superior, porque esa ley que era de una impronta y un gobierno que privatizó y convirtió en mercancía muchos muchos derechos no lo logro con la Ley de Educación Superior. Y es por eso que creo también perdió fuerza impulsora el cambio de esta ley durante varios gobiernos.

Hoy aparece como un nuevo escenario, yo creo que hay cuestiones que hay que rediscutir, que tienen que ver por ejemplo con lo que estamos atravesando en la pandemia. Es una cuestión muy compleja la educación por medios digitales y virtuales, me parece que eso es una de las cosas que se modificó en la Ley de Educación y que en la Ley de Educación Superior hay que de alguna forma plasmar en esta legislación la posibilidad de dar clases como lo estamos dando que es a distancia, con todos los que son los procesos administrativos implicados. Me parece que esto requiere mayor legitimación a través de la ley.

Y después hay cuestiones muy innovadoras como la cuestión de género, que ahí en ningún momento se habla de enfoque de género ni perspectiva de género, es la ley de educación superior. Son dos temas por los cuales yo empezaría a discutir y no me gustaría que se abra una discusión de todo por todo porque cuando uno esté abre esas discusiones parece como que se quiere refundar todo y en realidad hay cuestiones básicas como la autonomía, como el cogobierno, como la importancia de los distintos estamentos en la universidad Argentina que me parece que van a permanece. Pero si hay cuestiones que claramente hay que discutir y siempre teniendo en cuenta que para nosotros en Argentina la educación es un derecho, la universidad pública lo entiende así y no un bien a comercializar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.