Entrevistamos a Karen Esusy, profesora en Ciencias de la Educación, para conversar sobre la formación de formadores en Educación Sexual Integral.

—¿Cómo vienen con la capacitación a los docentes? ¿Qué están observando?

Respecto a esa capacitación estamos en una fase de inscripción, se retrasaron un poco los tiempos y todavía está abierta la inscripción, luego del receso ya tenemos algunas fechas en limpio como para poder invitarlos a todos.

Es tan ágil el tema de la ESI y va tomando tanta vigencia que la verdad que me sorprende que una ley que fue escrita hace tanto tiempo sea tan visionaria, porque a medida que va pasando el tiempo se actualiza el tema. Básicamente, si tenemos que hablar de la ESI tenemos que hablar de un derecho y de la democracia, en una parte de la ley 26150 dice “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos sean educativos públicos, privados o de gestión estatal”. Entonces es un derecho tener acceso a la ESI, pero es tan complejo porque es un tema que se banaliza y los medios de comunicación se encargan de desinformar. Hay tantas cosas que se pudieran evitar tratando la ESI, trabajándola de forma interdisciplinaria, trasversal, que se pueda relacionar con el diseño curricular.

Y respecto del evento de la banalización de la compra de los penes de madera, es un episodio lamentable realmente, donde se desvirtúa completamente el espíritu de la ley sexual integral. La idea de la ley es poder abrir el debate, suministrar información, reflexionar juntos, poder hablar de algunas cosas que no son la genitalidad ni son específicamente las relaciones sexuales, sino el tema de conocer nuestro cuerpo, conocer cómo nos sentimos, poder reconocerme a mí y conocerme al otro, poder conocer mis derechos. Y justamente este tipo de eventos desvirtúan completamente lo que tiene que ver con crear un trabajo de reflexión conjunta.

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—¿La escuela está preparada para poder tocar estos temas desprovistos de tabúes?

La realidad es que la educación no está prepara para esto. Todavía tenemos mucho que aprender y también este tema que propone  la capacitación que es  deconstruirnos, una de las puertas de entrada a la ESI es conocernos a nosotros mismos, conocer cómo nos sentimos y qué nos pasa. Y la verdad que no creo que todos los docentes tengan el permiso para sí mismos de conocerse, de conocer qué sienten, qué les pasa con sus cuerpos. Entonces como todos estamos muy condicionados en cuanto qué podemos pensar, qué podemos sentir, qué podemos dejarle a los otros que piensen, creo que todavía nos falta mucho para poder profundizar. No todos se pueden plantear tan abiertamente que me pasa con mi cuerpo y qué hago al respecto.

—¿Qué panorama queda para los chicos frente a la resistencia de las instituciones y los docentes?

Muchas veces me quedo muy preocupada en lo cotidiano, yo trabajo en una escuela bastante periférica y los chicos quedan muy aislados de sus grupos, quedan aislados de los que les pasa, en lo que cada uno siente y se necesita un contexto amoroso y un contexto comprensivo que le pueda dar un poco de contención a su sentir y no siempre tener que apegarse a los discursos dominantes. A veces yo digo que hay como profesáis autocumplidas en determinados grupos sociales y entonces las madres están entre con dolor y expectativa de ver cuándo van a ser víctimas de abuso algunos de sus hijos, por ejemplo. Pareciera que hubiera una ley en determinados grupos sociales de que eso va a pasar, de que eso tiene que pasar y yo creo que nosotros debemos dar herramientas y alternativas, para que quede claro que eso no es así, que no tiene que pasar.

—¿Cómo se trabaja con los chicos en situación de vulnerabilidad?   

Desde la escuela en general lo que se ofrece es información, se ofrece prevención, alguien que venga de una salita a charlar, pero eso serían como eventos aislados. Lo que se necesita es poder acompañar los procesos de crecimiento, de desarrollo, en un ambiente que sea armónico y cuidadoso. Después en cuanto a la formación de formadores, está previsto en la ley que haya alguna formación permanente, que se creen grupos de encuentros, de debate y se habla de una capacitación permanente para los docentes.

—¿Cómo hacen aquellos docentes que quieren acercarse a participar del curso de capacitación que están dictando?

Se pueden enviar mails a la universidad, la idea que tenemos nosotros es poder compartir reflexiones, vivencias, experiencias y poder crear este espacio de debate y esta forma de deconstruirnos y aprender juntos, que creo que es algo que todos necesitamos.

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