Entrevistamos a los candidatos de la lista de Transformación Universitaria, Alfredo Lazzeretti, candidato y actual rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata y Silvia Berardo, candidata a vicerrectora y actual vicedecana de la Facultad de Derecho.

— Como bloque mencionan muchas acciones vinculadas directamente con la gestión del rectorado y el trabajo mancomunado con las unidades académicas ¿Esto viene a reforzar lo que se propuso hace cuatro años o son acciones que no se pudieron hacer en estos cuatro años?

Alfredo: Es una mezcla de cosas, creo que estos años nos han dado mucha experiencia de gestión, hemos recuperado a la planificación como un instrumento de gestión y por supuesto, en una institución tan compleja como la universidad, siempre quedan muchas más cosas por hacer que las cosas que se han hecho, así que los desafíos están allí presentes y están abiertos. El programa trata de transmitir en sus puntos concretos lo que hemos aprendido en estos años fruto de esa experiencia, porque ya sabemos mucho mejor cómo funciona la universidad y qué se puede hacer, pero por supuesto que se han planteado nuevos desafíos que creemos nosotros que la institución tiene por delante para estos cuatro años.

Yo creo que la Universidad Nacional de Mar de Plata ha crecido mucho en la cantidad de estudiantes que la eligen fruto de esta diversificación de la oferta académica. Sabemos que esto genera tensiones con la infraestructura existente, tensiones con la cantidad de personal docente y no docente con que cuenta la universidad, pero también estamos convencidos de que para nosotros la universidad pública Argentina tiene que garantizar el derecho a la educación superior a toda nuestra juventud. Una juventud para una economía que no crece, a la que se le niega el acceso al mercado laboral y nosotros tampoco podemos cerrarles las puertas de la universidad con excusas varias, hay que hacer el esfuerzo pese a estas restricciones de dar lo mejor de nosotros siendo que es un privilegio trabajar en la universidad pública y garantizar el derecho a la educación superior.

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— Sobre el personal no docente hay un eje que tiene que ver con consensuar nuevas acciones que reflejen el crecimiento y las funciones que desarrolla el personal no docente y a esto lo vinculo con algunas problemáticas que aún persisten producto del reencasillamiento que se hizo en la universidad en 2008. ¿Hay un compromiso político para asumir la estructura del personal universitario que refleje la realidad funcional de la universidad?

Alfredo: Es un problema de larga data y me parece que de una vez por todas hay que abordarlo, lo primero que quiero decir es que el reencasillamento que se dio en el 2018 no fue solamente en la Universidad Nacional de Mar de Plata, fue nacional, fruto de que la Federación de Trabajadores No Docentes obtuvo un convenio muy positivo y eso generó un recansillamiento en todas las universidades del país que vino pautado desde la paritaria nacional. A veces cuando hablamos de la autonomía hay cuestiones prácticas que de alguna manera la condicionan, hoy nosotros cuando negociamos salarios y cuando se negocian convenios colectivos, no lo hacen las universidades, se hace nacionalmente con las secretarias de políticas universitarias, el Ministerio de Educación y las centrales gremiales. En ese contexto se dio el reencansillamiento del año 2008 fruto de la sanción del convenio colectivo y desde allí venimos con esa nueva categorización.

Nosotros nunca hemos espejado la estructura existente para llevarla a una aspecto normativo legal, tenemos una estructura que no tiene un reflejo en una normativa legal que la respalde. Es decir, que el primero paso debe ser por lo menos reflejar lo que existe, que en un principio no tendría que tener costos. Pero por supuesto hay muchas áreas que necesitan que se cree una estructura porque la universidad ha desarrollado y va a desarrollar nuevas actividades. Entonces creo que en este tema no es únicamente solo necesaria la voluntad política de la gestión.

Tengo sobre el escritorio un proyecto de reforma de creación de estructura uniforme en el conjunto de las unidades académicas en lo que se refiere al corazón de las actividades que se realizan en cada facultad donde tenemos disimiles categorías para idénticas responsabilidades. Así que estamos trabajando en ese tema, y también pensar que no es de una vez para siempre, vamos a crear una estructura con un mecanismo de revisiones periódicas y también ser conscientes de que una estructura tiene un impacto presupuestario y eso también es lo que hay que asumir. Me parece que no es que nadie se dio cuenta de que no había que hacerlo, muchos se han dado cuenta pero no han existido los presupuestos que lo posibiliten, así que vamos a ver de qué manera podemos avanzar con esas restricciones.

—¿Qué mirada tienen respecto de la participación con voz y voto del personal en los consejos académicos?

Alfredo: Nosotros tuvimos un proceso de reforma de estatuto en el año 20013 en un contexto político complejo, se tuvo que votar en un espacio físico distinto al que se trató de juntar la asamblea, fruto de una coyuntura que no se dio en la ciudad sino en el conjunto de país. Me parece que ese tiempo está superado, que si tuviésemos la posibilidad de encarar una nueva reforma en un contexto de una asamblea que funcione con normalidad, donde se pueda debatir, seguramente nos vamos a encontrar con muchas más coincidencias entre todos los sectores y vamos a poder incluir la voz de todos en los ámbitos del cogobierno. Hoy lo que surgió, surgió de un consenso de la época, creo que fue un paso adelante la incorporación del personal universitario en el concejo superior.

Hay que volver a ponerlo en discusión, con la complejidad que tienen los procesos de reforma de estatutos, que no son fáciles, que siempre una vez que se abre el proceso se disparan muchísimas otras opciones, pero me parece que es uno de los temas que hay que abordar. La participación del personal no solo está planteada en los órganos de cogobierno, hay que entenderla en el funcionamiento de la universidad y yo quiero decir con mucho orgullo que esta universidad tiene el ingreso por concurso a la planta permanente de sus trabajadores. Y esos concursos se realizan sin que haya una sola autoridad sentada en esa mesa, sino que son los propios trabajadores los que deciden el programa, lo que se va a tomar y los que seleccionan a los compañeros.

Silvia: Decir que también tanto el gremio no docente como el gremio docente ha sido de permanente consulta en todo este tiempo. Ya sea cuando empezamos a organizar nuevamente esta presencialidad en las aulas, la participación, la voz y la intervención de los no docentes ha sido fundamental como la del gremio docente. Es una voz de permanente consulta.

—Si nosotros miramos estadísticamente, por cada 100 concursos docentes, solo se realizan uno o dos no docente ¿Por qué sucede eso? ¿Todavía tienen la mirada de crear un área diferenciada por fuera de la estructura actual para los concursos?

Alfredo: Había un viejo dicho que decía que cuando uno no quiere dos no pueden, y muchas  veces por más que uno quiera no se ha podido avanzar a la velocidad que uno quisiera en la realización de los concursos. Y esto vale también para el cuerpo docente y no docente, me parece que el tema de habituarse a tener concursos con cierta regularidad es algo que tiene que ser un compromiso de toda la gestión, de todas las unidades académicas, hay situaciones muy complejas en varias de ellas fruto de que los concursos docentes no se realizar. Me parece que tenemos que asumir colectivamente este compromiso y poner en marcha un sistema donde el concurso sea habitual, sea regular, donde esa proporción cambie, donde haya mayor cantidad de concursos no docentes, ese es nuestro compromiso.

—Desde Transformación Universitaria ¿Qué vienen a transformar?

Silvia: Nosotros venimos a afianzar todo lo que Alfredo ha hecho por la universidad en muchos aspectos sobre los que estamos convencidos de que las cosas se han hecho más que bien y nos gustaría transformarla desde el punto de vista de mayor democracia, mayor participación de los distintos sectores y mayor igualdad de oportunidades dentro de la universidad. Creo que esos son los ejes fundamentales de la transformación

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