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Milei Por Pablo Palazzolo, politólogo y profesor, especialista en Relaciones Internacionales

El 30 de marzo de 1982 se produjo la histórica marcha de la CGT, que movilizó a unas 50 mil personas para protestar contra la grave crisis socioeconómica, desafiando al gobierno de la dictadura militar. La marcha, por supuesto reprimida, marcaba el hartazgo de la sociedad con una política económica que produjo desindustrialización, desempleo, pobreza y exclusión. 

Tres días después, el 2 de abril y en medio de una clara descomposición de la dictadura, el dictador presidente Leopoldo Galtieri anunciaba el desembarco en las Islas Malvinas. El resto, es historia conocida.

Paralelismos

Anoche (jueves 3 de septiembre), Milei hizo anuncios sobre Malvinas en cadena nacional. Veamos algunos paralelismos del contexto, antes de analizarlos.

Primero, es claro que el actual gobierno no es una dictadura asesina que puso en marcha el terrorismo de Estado haciendo desaparecer a 30 mil personas. Pero eso no implica que se trate de una democracia plena, ya que el régimen se basa en el insulto permanente a la oposición y la represión de la protesta social.

Segundo, lo que sí es muy similar al régimen militar es la política económica actual. Como en la dictadura, el modelo actual ha producido en el país desindustrialización, desempleo, pobreza y exclusión.

Tercero, también como en 1982, el momento es parecido. Ese año, la dictadura militar estaba enfrentando un acelerado proceso de pérdida de apoyo en la sociedad. Hoy, Milei no para de caer en las encuestas de cara a las elecciones del año próximo.

Contradicciones y preocupaciones

Del discurso de Milei de anoche, quedan en principio muchas contradicciones y preocupaciones.

En primer lugar, fue pronunciado por un presidente que se ha manifestado desde el primer día, en forma pública y abiertamente, como un ferviente admirador de Margaret Thatcher, la primera ministra de Gran Bretaña y criminal de guerra, verduga de los soldados argentinos de 1982. Nunca, desde su asunción en 2023, Milei ha dicho o hecho nada para defender nuestra posición soberana en Malvinas. Es más, recientemente permitió que un barco de guerra inglés navegara sin permiso por el Mar Argentino. Hace unos pocos días, permitió que un barco petrolero inglés atracara ilegalmente en el puerto de Ushuaia. Y ayer mismo, antes del discurso, estuvo en Chile cara a cara con el presidente Kast y no dijo una sola palabra del anuncio de la instalación de un puente aéreo entre Malvinas y Punta Arenas (Chile) que les permite a los ingleses contar con respaldo continental cerca de las islas. Ello no lo privó, sin embargo, de afirmar que el dictador Pinochet había llevado la libertad a Chile.

Por otra parte, anunció sanciones para las empresas inglesas e israelíes del proyecto Sea Lion que ya se están preparando para explotar el petróleo malvinense. ¿Cuál es la novedad? La Ley Nacional 26.659 es de 2011 y la Ley Nacional 26.915 es de 2013. O sea, ambas leyes que imponen sanciones a la explotación ilegal de los recursos de Malvinas son del kirchnerismo. Más aún, las empresas del proyecto Sea Lion, las inglesas Rockhopper Exploration PLC y Harbour Energy Plc/Chrysaor Holdings, y la israelí Navitas Petroleum LP ya fueron sancionadas bajo esas leyes. La primera en 2012 bajo el gobierno de Cristina Kirchner y las otras dos en 2021 y 2022 durante la presidencia de Alberto Fernández.

De igual modo, el discurso deja varias preocupaciones. La primera es la instalación de una base naval en Tierra del Fuego. La idea es buena, pero ¿con qué Fuerzas Armadas? Es sabido que el gobierno de Milei es blanco de las protestas de los militares por los bajos sueldos y el vaciamiento de IOSFA (su obra social que debería atender la salud de sus familias), que ha obligado a muchos de sus miembros a buscar trabajos complementarios, o a dejar directamente las fuerzas. Pero también son militares con capacidad operativa limitada por los recortes presupuestarios y por las compras de materiales obsoletos, como los famosos aviones F16 descartados por Dinamarca.

Otra preocupación central es el anuncio de creación de un Consejo de Seguridad Nacional en el marco de un nuevo proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. ¿Y por qué es esto una preocupación si aún se desconocen sus términos? Porque ayer mismo, en el marco del Foro Madrid 2026, celebrado en Santiago de Chile, Milei se despachó calificando al presunto socialismo y a la izquierda como un “cáncer” e instando a las derechas de todo el mundo a organizarse internacionalmente para combatirlos. Muchos sospechamos que este proyecto tendrá poco de defensa de la soberanía y mucho de reedición de la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional que les dio base a los terrorismos de estado impuestos por las dictaduras latinoamericanas en las décadas de 1960 y 1970. Está por verse.

La bandera del Mundial Milei

Está claro que la bandera desplegada por los jugadores argentinos después del partido ante Inglaterra en el Mundial fue mucho más que un trapo. La prohibición de llevar banderas de Malvinas que había establecido la ministra de Seguridad argentina no fue suficiente para tapar el sentimiento compartido por la sociedad. Un Milei con imagen social en caída libre ha entendido, como lo hizo Galtieri en 1982, que se puede apelar a los sentimientos nacionales para intentar sostenerse en el poder

Pero en algo tiene razón Milei: sin un país fuerte el ejercicio efectivo de la soberanía es una quimera. El problema es que sus políticas, especialmente las económicas, lejos están de fortalecer la Argentina. Es más, las políticas de destrucción deliberada del entramado productivo nacional -especialmente la industria- y el endeudamiento externo lo que refuerzan es la debilidad y la dependencia.

Por último, Milei destacó la sintonía ideológica y estratégica de su gestión con Trump. Sostuvo que, gracias a que la Argentina se presenta hoy ante el mundo como un “socio confiable” alineado firmemente con los valores de la Casa Blanca, ésta estaría dispuesta a reevaluar su histórica posición de neutralidad respecto a la soberanía de Malvinas. Como otra desgraciada similitud, Galtieri también creía que EEUU apoyaría en la guerra a Argentina en 1982 a cambio de la colaboración previa de la dictadura en la política yanqui de contrainsurgencia en América Central. Y así nos fue.


El presente artículo refleja la opinión personal de su autor/a y no corresponde necesariamente a la línea editorial de Trama Educativa.

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