Con 1.200 alumnos y un fuerte anclaje social, la histórica institución marplatense atraviesa un cambio de época: los estudiantes prefieren las tecnicaturas con salida laboral rápida antes que el profesorado. Mientras tanto, la comunidad educativa lidia con el deterioro de su edificio centenario y la inseguridad que golpea al turno noche.
En diálogo con Trama Educativa, Eugenia Presta, directora de la Escuela de Cerámica Rogelio Yrurtia de Mar del Plata, trazó un panorama completo sobre el presente de esta histórica institución educativa. Con una matrícula que alcanza los 1.200 alumnos, la escuela refleja hoy una tendencia social ineludible: la búsqueda de una salida laboral rápida a través de los oficios y el desencanto progresivo por la profesión docente.
La oferta académica de la escuela, de carácter superior y gratuito, se divide en dos grandes ramas: por un lado, el Profesorado de Artes Visuales con orientación cerámica, que dura 4 años y habilita para dar clases en los niveles primario y secundario. Por el otro, diversas tecnicaturas de 3 años de duración: Vitral, Esmalte sobre metales, Joyería, Mosaico y Cerámica. Según Presta, hoy la balanza se inclina fuertemente hacia estas últimas. «La tecnicatura da una salida laboral más rápida y eso es lo que se está buscando. El camino de la docencia es más largo. Esa voluntad de ser docente lamentablemente decayó en los últimos años«, remarcó la directora.
Este fenómeno no responde únicamente a la urgencia económica, sino también a un deterioro en las condiciones y el prestigio de la educación formal. «La profesión docente dejó de ser respetada como era antes. La gente ya no quiere ser docente por las agresiones y un montón de situaciones, y eso impacta en los alumnos», analizó la directora. Quienes eligen las tecnicaturas, en cambio, persiguen el sueño del taller propio y el emprendimiento independiente.
A pesar de las dificultades socioeconómicas que empujan a muchos estudiantes a abandonar las cursadas para salir a trabajar, el rol social de la institución sigue siendo un pilar. Este compromiso trasciende los muros del edificio, la escuela cuenta con «extensiones»: talleres de un año enfocados puramente en el hacer, sin la exigencia de un título formal.
Estos espacios funcionan en sociedades de fomento, en la Biblioteca Parlante y próximamente en Miramar. «Cuando el alumno no se puede acercar a la escuela, la escuela debe acercarse en aquellas comunidades que tienen algún tipo de riesgo o son más vulnerables«, destacó Presta.
El mayor desafío operativo que enfrenta la escuela pasa por su infraestructura y la seguridad de su comunidad. El establecimiento funciona en un edificio de 100 años de antigüedad ubicado en Dorrego y Bolívar, que requiere un mantenimiento constante. Sin embargo, los reclamos elevados al Consejo Escolar suelen toparse con la misma respuesta: la falta de recursos económicos y la priorización de los niveles obligatorios por sobre los institutos de nivel superior.
La solidaridad, una vez más, surge de la propia comunidad, a través de un proyecto de prácticas profesionalizantes, alumnos de la Escuela Técnica N° 5 están realizando arreglos en las aulas, utilizando materiales provistos por la cooperadora de la escuela de cerámica.
Lejos de paralizarse ante la adversidad, la Escuela Rogelio Yrurtia prepara uno de sus eventos más esperados: las «Jornadas de las Artes del Fuego», que se llevarán a cabo los días 24, 25 y 26 de septiembre. Será un espacio abierto a la comunidad donde ceramistas, vitralistas y joyeros, tanto locales como provenientes de Buenos Aires y Avellaneda, brindarán charlas y talleres sobre técnicas específicas que exceden la currícula habitual.
