La Jornada Interdisciplinaria de Psicopedagogía reunió a profesionales de distintas áreas para reflexionar sobre los desafíos actuales de la disciplina. Uno de los ejes centrales fue la importancia de intervenir desde los primeros años de vida y comprender el desarrollo infantil desde una perspectiva integral.

La Unión de Psicopedagogos de General Pueyrredón llevó adelante el sábado 8 de agosto la Jornada Interdisciplinaria de Psicopedagogía, un espacio de formación e intercambio que reunió a profesionales y especialistas de distintas áreas vinculadas con la educación, la salud y el desarrollo infantil.

A lo largo de la jornada se abordaron temáticas relacionadas con el neurodesarrollo, el aprendizaje, la inclusión, el trabajo interdisciplinario y la intervención profesional.

El arte de aprender a crecer. Psicopedagogía en los primeros años

Entre las propuestas, se presentó la investigación realizada por las licenciadas Cintia Taddeo y Verónica Berardi, centrada en el rol de la psicopedagogía durante la primera infancia.

La exposición surgió a partir de una inquietud compartida por ambas profesionales: la necesidad de contar con mayores herramientas y conocimientos para acompañar a bebés y niños pequeños que ingresan a instituciones de primera infancia.

Taddeo explicó que su experiencia de trabajo en este ámbito le permitió advertir un vacío de conocimiento en torno a cómo abordar a los bebés desde una perspectiva psicopedagógica. “Trabajo en la primera infancia para la primera infancia y han llegado bebés, muchos bebés a los lugares donde trabajaba y los abordábamos de una determinada manera como habíamos aprendido”, señaló.

A partir de esa preocupación, junto con Berardi, comenzaron una revisión bibliográfica destinada a reunir evidencia científica y herramientas que permitan a los psicopedagogos intervenir en estos espacios.

Uno de los puntos centrales de la exposición fue la importancia de comprender que el aprendizaje comienza antes del nacimiento y continúa durante los primeros meses de vida. En ese sentido, Taddeo remarcó que ya existe evidencia científica sobre el aprendizaje prenatal y sostuvo que conocer cómo funciona un cerebro que todavía se encuentra en formación resulta fundamental para interpretar posibles señales de alarma y actuar de manera oportuna.

La licenciada destacó además que observar al bebé requiere una mirada que contemple tanto sus condiciones sociales y familiares como los aspectos biológicos y psicofisiológicos de su desarrollo. “No podemos dejar de tener en cuenta y de conocer cómo funciona ese cerebro que está en formación, que es totalmente inmaduro para poder actuar”, planteó.

Para Berardi, el desafío también implica fortalecer la producción de conocimiento dentro de la propia disciplina. “Es necesario empezar a sistematizar nuestras intervenciones, que haya material escrito por nosotros”. Además, señaló que existe poco material elaborado “por y para psicopedagogos”.

La investigación parte, además, de una pregunta que atraviesa la práctica profesional: ¿por qué esperar a que aparezca un problema para intervenir? Según explicó Berardi, muchas veces los profesionales reciben a niños y niñas cuando las dificultades ya están instaladas. Frente a esto, propuso pensar la intervención desde etapas mucho más tempranas.

“¿Por qué no antes? ¿Qué falta para que hagamos antes?”, fue uno de los interrogantes que planteó durante la jornada.

En ese sentido, la especialista sostuvo que el aprendizaje durante los primeros años se produce fundamentalmente a través del cuerpo, el movimiento y los sentidos. Por eso, el acompañamiento de los adultos resulta fundamental para generar las condiciones necesarias para el desarrollo.

También destacó la importancia de cuidar y acompañar a quienes cuidan, así como de generar articulación entre las familias y las instituciones que reciben a los niños. Para Berardi, debe existir cierta concordancia en aspectos como el cuidado, el consuelo y la alimentación, de manera que el niño reciba mensajes coherentes que contribuyan a construir seguridad y confianza.

La propuesta busca avanzar hacia la sistematización de las intervenciones realizadas y, eventualmente, desarrollar un material propio que pueda servir como herramienta para el trabajo psicopedagógico en la primera infancia.

El planteo de las profesionales sintetizó uno de los principales desafíos de la jornada: pensar una psicopedagogía capaz de llegar a tiempo. “Es una etapa de máxima plasticidad, es la intervención oportuna, es llegar a tiempo y no esperar a tener que reparar un daño”, sostuvo Berardi.

De esta manera, la Jornada Interdisciplinaria de Psicopedagogía no solo permitió compartir experiencias y conocimientos entre distintas disciplinas, sino también poner en discusión el lugar que puede ocupar la psicopedagogía desde los primeros momentos de la vida, con una mirada preventiva, interdisciplinaria y centrada en las particularidades de cada niño y su contexto.

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