La provincia patagónica aprobó una norma para regular el uso de celulares y de inteligencia artificial (IA) en sus escuelas. La medida va en la misma línea que la reciente ordenanza sancionada en General Pueyrredon para las secundarias municipales: el objetivo no es el “apagón digital”, sino recuperar la atención y garantizar un uso estrictamente pedagógico.
La provincia de Río Negro definió por ley el uso “pedagógico y responsable” de los dispositivos digitales personales en las escuelas. La medida, que además es pionera al incluir regulaciones sobre inteligencia artificial (IA) y tecnologías emergentes, establece límites concretos según el nivel educativo y resuena fuertemente con la tendencia que ya adoptó Mar del Plata para sus establecimientos municipales.
La ley rionegrina, impulsada por la legisladora Roberta Scavo (CC ARI Cambiemos) y aprobada recientemente en segunda vuelta, dispone que el uso de celulares y herramientas de IA por parte de los estudiantes sólo se admitirá con fines pedagógicos, de accesibilidad, salud o emergencia. La norma establece criterios diferenciados para cada etapa educativa:
- Nivel Inicial: no se permite el uso de dispositivos durante la jornada, salvo situaciones excepcionales autorizadas por los directivos.
- Nivel Primario: sólo se podrán usar en actividades pedagógicas puntuales, justificadas y bajo supervisión docente.
- Nivel Secundario: el uso quedará habilitado únicamente cuando el profesor lo disponga en el marco de su planificación. Fuera de ese momento, la regulación dependerá de los Acuerdos Escolares de Convivencia de cada institución.
En cuanto a la Inteligencia Artificial, la ley exige que fortalezca el proceso de enseñanza sin debilitar la formación intelectual de los alumnos. Además, prohíbe expresamente su uso si vulnera la privacidad, introduce sesgos discriminatorios o se utiliza para hostigar.
“Estamos convencidos de que el apagón no es la solución. No se trata de prohibir, pero sí de poner límites”, sostuvo Scavo, apuntando a que la tecnología debe acompañar el aprendizaje sin desplazar la interacción humana.
El debate que acaba de convertirse en ley en Río Negro tiene un claro paralelismo a nivel local. A mediados de julio de este año, el Concejo Deliberante del partido de General Pueyrredon aprobó por unanimidad una ordenanza con el mismo espíritu, orientada a restringir el uso de teléfonos celulares y relojes inteligentes en las escuelas secundarias municipales.
Esta iniciativa marplatense, impulsada por la concejala Mariana Cuesta (Unión por la Patria), comparte el mismo criterio que la normativa patagónica: evitar la prohibición total en favor de una regulación inteligente.
En Mar del Plata, los dispositivos no deben estar disponibles durante las clases -deben permanecer apagados, en las mochilas o según el resguardo que decida cada escuela-, salvo que el docente solicite su uso para una actividad educativa específica.
Esta nueva ordenanza en las secundarias marplatenses viene a complementar una medida similar que ya se había puesto en práctica con éxito en las escuelas primarias municipales, a partir de estudios que advierten sobre el impacto negativo de las notificaciones constantes en el aprendizaje.
Tanto la ley provincial de Río Negro como la ordenanza municipal de Mar del Plata reflejan el mismo diagnóstico: la necesidad del Estado de intervenir frente a la distracción masiva que generan las pantallas. Ambas jurisdicciones optaron por el mismo camino, alejándose de los extremos y buscando que, dentro del aula, el celular deje de ser un factor de desconexión para volver a ser una herramienta de aprendizaje bajo el control del docente.
