Nazarena Elizalde, presidenta de la Asociación Civil Abrazando la Vida MDP, habló sobre la importancia de abordar la problemática del suicidio desde una perspectiva comunitaria, fortalecer las redes de contención y generar espacios donde adolescentes y jóvenes puedan pedir ayuda sin sentirse juzgados.

En un contexto en el cual el suicidio es una problematica que sigue creciendo año a año, Nazarena Elizalde, presidenta de la Asociación Civil Abrazando la Vida MDP, explicó que es necesario fortalecer las redes comunitarias y articular a distintos sectores para poder detectar situaciones de riesgo y acompañar a quienes atraviesan momentos de sufrimiento.

“La salud mental es biopsicosocial, es una cuestión que nos abarca a todos”, sostuvo Elizalde al referirse a la necesidad de construir estrategias que involucren a la salud, la educación, la justicia, los organismos de derechos humanos, las fuerzas de seguridad y las organizaciones de la sociedad civil.

La Ley Nacional de Prevención del Suicidio N° 27.130, sancionada en 2015 y reglamentada en 2021, establece entre sus objetivos un abordaje coordinado, interdisciplinario e interinstitucional de la problemática y promueve la creación de redes de apoyo de la sociedad civil. La reglamentación también contempla el fortalecimiento de mesas intersectoriales en las distintas jurisdicciones.

Elizalde señaló que las situaciones que pueden llevar a una persona a atravesar una crisis son múltiples y que no existe una única explicación para el suicidio. En ese contexto, planteó que las dificultades sociales, económicas y culturales que atraviesa actualmente el país pueden debilitar los espacios de contención que históricamente funcionaron como redes para adolescentes y jóvenes.

En ese sentido, mencionó el rol que pueden cumplir instituciones como las escuelas, las universidades, los clubes y las sociedades de fomento, entre otros espacios comunitarios. Para la referente, recuperar esas redes resulta fundamental para que quienes atraviesan una situación de sufrimiento puedan encontrar un lugar donde hablar y ser escuchados.

“Hoy no hay contención, no hay lazos, no hay red. Los adolescentes y los jóvenes no encuentran espacios donde los contengan y donde los escuchen”, afirmó.

Frente a esta situación, consideró necesario conocer las características de cada territorio antes de diseñar estrategias de intervención: “Entender cuál es la situación, en principio hay que hacer un diagnóstico y hacer un protocolo de acción en relación a este diagnóstico”, sostuvo.

¿Qué dicen los jóvenes cuando hablan de salud mental?

Durante las actividades realizadas en torno al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la organización encontró un fuerte interés entre adolescentes y jóvenes. Elizalde contó que muchos se acercaron para preguntar, compartir experiencias y expresar su intención de involucrarse en acciones vinculadas con la salud mental.

“Los jóvenes tienen conciencia de que la salud mental es un problemón. Porque si no son ellos los que están afectados, tienen a alguien cerca que está afectado”, explicó.

Sin embargo, señaló que existe una diferencia entre hablar sobre salud mental con pares y hacerlo con adultos. Según su experiencia, muchos jóvenes conversan entre ellos sobre situaciones de depresión, intentos de suicidio o sufrimiento emocional, pero pueden evitar contarles lo que les sucede a sus padres por temor a preocuparlos.

Por eso, destacó la importancia de identificar adultos de referencia en distintos ámbitos: “No hay que dejar de buscar ayuda. Es reimportante buscarla porque nos salva, poder hablar con alguien, poder contar lo que nos pasa y que alguien nos escuche sin juzgarnos, sobre todo sin juzgarnos”, remarcó.

Uno de los aspectos centrales en la prevención es la posibilidad de que una persona pueda expresar lo que le sucede sin recibir ser juzgado.

Según relató, adolescentes de entre 16 y 17 años a quienes consultaron sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial para hablar sobre sus emociones. Algunos manifestaron que recurrían a ChatGPT porque sentían que allí no eran juzgados.

“El chat GPT no me juzga, nos dijo una nena de 15 años. No me juzga. Eso es muy importante en la prevención del suicidio”, contó.

Al mismo tiempo, Elizalde advirtió que estas herramientas no son confiables y no reemplazan la contención humana ni la atención profesional: “Es un arma de doble filo, porque el chat GPT es complaciente”, señaló.

Acompañar antes y después de una crisis

Abrazando la Vida MDP también desarrolla espacios de ayuda mutua para personas que atraviesan situaciones vinculadas con la ideación suicida y grupos de posvención destinados a acompañar a familiares y entornos afectivos después de un intento o de un suicidio.

La posvención comprende las acciones destinadas a acompañar a las personas, familias e instituciones vinculadas con quien murió por suicidio.

Elizalde explicó que algunos de los grupos de ayuda mutua están integrados por personas que atravesaron situaciones similares y pudieron salir adelante. En determinados casos, profesionales de la salud mental derivan a personas hacia estos espacios como complemento del tratamiento.

“Muchas veces los psicólogos, los psiquiatras nos mandan a las personas que vengan a los grupos porque no alcanza solo con las cuatro paredes del psiquiatra o el psicólogo. Es necesaria esta contención comunitaria, el ver que alguien que pasó por eso está mejor”, sostuvo.

La propuesta apunta a que el acompañamiento no termine en la consulta profesional y que las personas puedan construir vínculos que contribuyan a sostenerlas durante momentos de crisis.

“Cuando estamos mal lo que necesitamos es consuelo y el consuelo viene de alguien que me escuche, del abrazo, de alguien que entiende de emociones. Necesito otras personas, necesito vínculos para que la cosa vaya mejor en mi cabeza y sostengan”, expresó Elizalde. 

La legislación argentina establece que la prevención del suicidio debe abordarse de manera interdisciplinaria e interinstitucional y contempla la participación de los sistemas de salud, educación, organizaciones sociales y otros actores comunitarios. También establece la necesidad de capacitar a diferentes sectores para favorecer la detección temprana, la intervención y el acompañamiento.

Desde Abrazando la Vida MDP, la organización comparte información y recursos a través de sus redes sociales, donde puede encontrarse en Facebook e Instagram. También existen iniciativas universitarias vinculadas con la temática, como el grupo “Tranqui” de la Universidad Nacional de Mar del Plata, que ofrece herramientas orientadas a personas que atraviesan situaciones de malestar y a quienes acompañan a alguien de su entorno.

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