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acompañar el uso de la inteligencia artificial Por Dana Sacco

Miriam Kap es doctora en Humanidades y Arte, investigadora y docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP). Como especialista en Tecnología Educativa, fue entrevistada en un ciclo de charlas dedicado a los desafíos de la Inteligencia Artificial en el ámbito educativo, en Radio La Regional de la República Oriental del Uruguay, por la magíster Leticia Pou, docente de la Universidad de la República (UDELAR).

Durante la entrevista, Kap problematizó algunas de las situaciones que atraviesan hoy las aulas con la irrupción de la IA generativa y aportó claves dirigidas a los docentes, a fin de acompañar a los estudiantes en un uso crítico de estas tecnologías durante los procesos pedagógicos. En ese marco, profundizó en la necesidad de incorporar institucionalmente la IA en las escuelas y en la importancia de guiar a los estudiantes en su utilización, sin dejar de cuestionar los modos de generación de conocimiento y poniendo el foco en el reconocimiento de la persistencia de brechas digitales en la población estudiantil.

La brecha digital presente en el ámbito educativo

En este punto, Kap evocó algunas de las dificultades que se hicieron visibles durante la pandemia desde la incorporación casi obligatoria de tecnologías en las escuelas. “Pudimos visibilizar brechas sociales, cognitivas y afectivas. Además, así como es fundamental la co-construcción con las tecnologías, también lo es la co-construcción con otros seres humanos. Sin idealizar a la IA, no creo que venga a solucionar todas las complejidades de la heterogeneidad de nuestros estudiantes, en términos de origen, territorio, cultura, condiciones socioeconómicas o apropiación del conocimiento”, explicó.

Kap sostuvo que una de las acciones que la inteligencia artificial generativa no puede realizar es comprender esa complejidad del estudiantado. En ese sentido, afirmó que este escenario representa una oportunidad para revisar las prácticas de enseñanza y reflexionar sobre los usos diversos de las tecnologías en el aula. “Es un desafío didáctico, no un desafío tecnológico. En Argentina, por ejemplo, tenemos mecanismos de inclusión que antes no existían en las universidades, como la eliminación de los exámenes de ingreso. Como universidad recibimos esa heterogeneidad, pero la inteligencia artificial generativa no viene a resolverla”, señaló.

Asimismo, la investigadora remarcó la impronta social de las universidades públicas y su rol en la comprensión de la diversidad de los estudiantes. “Como universidad no debemos reproducir las brechas, sino intentar saldarlas, sin ingenuidad y sin optimismo pedagógico. También es importante recordar el carácter social de la educación, en contraposición a la enseñanza meramente personalizada. La clave está en mirar críticamente el espacio que nos propone la IA generativa como docentes”, sostuvo.

Cambios en los paradigmas académicos

Kap recordó la responsabilidad que tienen las instituciones educativas de todos los niveles de ser garantes de la diversidad y de asegurar el acceso material y simbólico a la conectividad. En ese sentido, se refirió a la Universidad Nacional de Mar del Plata y a la conformación de su Comité de Expertos en Inteligencia Artificial que “se está ocupando de pensar cuáles son los mecanismos de inclusión de la inteligencia artificial generativa y cómo su incorporación puede traducirse en políticas institucionales”.

En la misma línea, destacó la necesidad de revisar de manera profunda las prácticas de enseñanza y avanzar en transformaciones sostenidas a largo plazo. Esto implica no solo cambios paulatinos en las dinámicas de aula, sino también la incorporación de cátedras, regímenes académicos y diseños curriculares que incluyan temáticas vinculadas a la IA, así como normativas que definan qué, cómo y de qué manera evaluar los contenidos. “Están mutando los modos de aprender y de producir conocimiento de nuestros estudiantes”, afirmó.

La investigadora invitó a cuestionar rutinas pedagógicas tradicionales y a ensayar otras formas de enseñanza que no estén estrictamente atadas a una disciplina. “Queremos que nuestros estudiantes comprendan el centro del conocimiento y el problema que nos lleva a enseñar un determinado contenido”, explicó. Desde su mirada, lo analógico y lo digital no se oponen, sino que conviven, y apelan también a la emoción y a la sensibilidad como dimensiones del aprendizaje que se combinan muy bien con el arte.

En ese marco, Kap subrayó la importancia de generar propuestas que interpelen a los estudiantes desde sus propios intereses culturales y cotidianos: la música que escuchan, los libros que leen, las películas que ven o los recorridos que realizan por redes sociales. “Lo que los conmueve es sentirse registrados, sentir que alguien los mira y entra en consonancia con aquello que les gusta”, señaló, destacando el valor del vínculo pedagógico incluso en contextos de grupos numerosos, como suele ocurrir en la universidad.

Para Kap, estas transformaciones culturales representan una oportunidad para pensar propuestas pedagógicas disruptivas, donde la tecnología habilite otros modos de enseñar y aprender. Sin embargo, advirtió que resignarse frente a estos desafíos profundiza las desigualdades: “En el corto plazo, los principales perjudicados son los estudiantes y, a largo plazo, también nosotros como sociedad, porque dejamos de producir las transformaciones sociales que nuestros países necesitan”.

Finalmente, Miriam Kap sostuvo que acompañar a los estudiantes implica reconocer sus trayectorias e historias diversas, generando andamios y dispositivos de acompañamiento para que cada uno pueda concluir su recorrido formativo de la mejor forma posible. “Cada marco del conocimiento debe pensarse en relación con el contexto y con los interlocutores. La inteligencia artificial generativa no nos resuelve todos los problemas, pero sí nos permite pensar de otras maneras la práctica docente”, concluyó.

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