Renata Reinheimer recibió un reconocimiento de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y la empresa de base tecnológica que fundó, INFIRA, también fue premiada por su desarrollo para una agricultura más sostenible.

La investigadora del CONICET Renata Reinheimer fue distinguida como Mejor Emprendedora 2026 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), un reconocimiento internacional que destaca a quienes logran convertir el conocimiento científico en soluciones innovadoras con impacto global.

En la misma ceremonia, INFIRA, la empresa de base tecnológica fundada y dirigida por la científica, obtuvo el premio en la categoría Agricultura y Alimentación entre las empresas emergentes. La firma argentina fue una de las once seleccionadas entre 1.300 postulaciones provenientes de 126 países, en una convocatoria organizada por el organismo especializado de las Naciones Unidas.

Reinheimer desarrolla su actividad científica en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-Universidad Nacional del Litoral) y es docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral.

En 2020 fundó INFIRA con el objetivo de llevar al sector productivo una tecnología surgida de años de investigación científica: convertir cultivos anuales, como el arroz, en cultivos capaces de rebrotar luego de la cosecha, disminuyendo el impacto ambiental y mejorando la productividad.

La investigadora destacó el significado que tiene este reconocimiento para quienes desarrollan ciencia en Argentina: “Es una distinción que recibo con mucha alegría y también con un fuerte sentido de responsabilidad. Durante muchos años me formé y trabajé principalmente como docente e investigadora. Convertirse además en emprendedora implicó salir de mi zona de confort, aprender nuevas herramientas y asumir riesgos que no son habituales en una carrera científica tradicional. Para mí, este reconocimiento demuestra que investigar y emprender no son caminos opuestos. La ciencia genera conocimiento y, al mismo tiempo, puede transformarse en tecnología, empleo y soluciones para problemas reales”, expresó.

Tecnología para una agricultura más sostenible

El desarrollo impulsado por INFIRA busca recuperar una característica que los cultivos comerciales perdieron a lo largo de su evolución: la capacidad de rebrotar durante más de un ciclo productivo sin necesidad de volver a sembrarlos.

Actualmente, la empresa se encuentra realizando ensayos a campo con el primer arroz perenne desarrollado en la región, luego de obtener resultados positivos en pruebas de laboratorio e invernadero.

La tecnología apunta a reducir el uso de maquinaria e insumos, disminuir la erosión de los suelos y mejorar la captura de carbono, al tiempo que permite aumentar la productividad agrícola.

Sobre los próximos desafíos, Reinheimer afirmó que “el reconocimiento es muy importante, pero nuestro verdadero objetivo todavía está por delante: lograr que la tecnología de INFIRA llegue al campo y pueda demostrar su impacto a escala productiva. Nuestro sueño es que, en algunos años, existan cultivos desarrollados con nuestra tecnología que puedan rebrotar después de la cosecha, mantener sistemas radiculares más profundos y contribuir a una agricultura más productiva y regenerativa”.

Aunque el arroz constituye el desarrollo más avanzado, el equipo trabaja para adaptar la tecnología a otros cultivos de importancia económica, como la soja y el maíz.

La investigadora subrayó que el reconocimiento internacional es el resultado de un trabajo colectivo en el que participaron científicos, profesionales, productores, instituciones e inversores.

“Detrás de cada distinción hay un equipo de científicos, profesionales, técnicos, productores, instituciones, inversores, personas y familias que confiaron en una idea que al principio parecía muy ambiciosa. Recibir este reconocimiento como mujer, investigadora y emprendedora argentina tiene un significado especial, porque nos permite mostrarle al mundo que en nuestro país hacemos ciencia de calidad, y podemos transformar el conocimiento en tecnologías innovadoras y desarrollar soluciones con impacto global”, señaló.

Asimismo, destacó la importancia de fortalecer los vínculos entre el sistema científico, las universidades y el sector productivo para que más desarrollos puedan llegar a la sociedad: “Este reconocimiento también muestra que el talento existe en todo el país y que, cuando la ciencia se articula con universidades, empresas, organismos públicos e inversores, puede generar innovación de alto valor. Argentina tiene investigadores extraordinarios; el desafío es crear las condiciones para que más descubrimientos puedan avanzar desde el laboratorio hasta la sociedad y el mercado”, concluyó.

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