En el marco del 104° aniversario del Día de las Cooperativas, el presidente de la cooperativa de servicios educativos Tierra Nueva, Juan Manuel Molina, analizó el presente de la institución, la importancia del debate en la organización horizontal y el valor fundamental de articular con otras entidades de la región.
En un contexto en el que las escuelas de gestión privada y diversas organizaciones atraviesan situaciones de gran dificultad, la cooperativa de servicios educativos Tierra Nueva se encuentra trabajando activamente y con numerosos proyectos por delante. Este año reviste una importancia especial para la institución que gestiona el colegio Amuyen, ya que en el mes de octubre celebrará 40 años desde su conformación.
Para Juan Manuel Molina, presidente de Tierra Nueva, la diferencia a la hora de sortear los obstáculos actuales radica en las herramientas propias del modelo y en la forma de abordar las problemáticas. «El debate, el intercambio de opiniones y las diferentes ideas son fundamentales a la hora de traccionar y hacer mover los engranajes de nuestra escuela», aseguró. Si bien reconoció que este tipo de organización más horizontal requiere convivir con múltiples puntos de vista y demanda tiempo, subrayó que es indispensable involucrarse y ponerle el cuerpo.
40 años de arraigo y sentido de pertenencia
La cooperativa, conformada originalmente en 1986 por un grupo de padres preocupados por la educación de sus hijos, tiene planificado un festejo para el mes de octubre. A pesar del recambio generacional, el vínculo de las familias y los trabajadores con el proyecto trasciende el paso del tiempo. Molina destacó que los socios fundadores y exdirectivos continúan muy presentes en el día a día de la escuela.
En esa misma línea, la cooperativa organizó junto a exdocentes una capacitación en cooperativismo orientada a maestros de nivel primario y secundario de la provincia. El compromiso de la comunidad también se refleja en acciones recientes, como el aporte de un asociado anónimo que, desde su generosidad, donó una beca para las familias, sumándose al sistema interno de la cooperativa.
Este profundo sentido de pertenencia también quedó en evidencia en un material audiovisual realizado el año pasado junto a la cooperativa de trabajo Minga, donde se plasmó el fuerte vínculo que exdocentes y madres continúan manteniendo con la comunidad educativa.
La articulación como herramienta vital
Consultado sobre la importancia de la articulación entre cooperativas de distintos ámbitos, Molina fue categórico al afirmar que es vital, sobre todo en la situación actual. Consideró que, además de evitar quedarse encerrados en la organización propia, mirar hacia afuera permite encontrar una mano amiga y un apoyo.
El propio Molina es un ejemplo de cómo el proyecto abraza a nuevas familias. Según relató, su vínculo con la cooperativa comenzó cuando buscaba una opción distinta a la educación formal y acudió a una entrevista con la directora del jardín, para anotar a su hija en la sala de 3 años. Desde ese primer acercamiento, el proyecto educativo y colectivo lo cautivó, llevándolo a involucrarse profundamente hasta asumir hoy la presidencia de la institución.
