El reciente recorte presupuestario y el estancamiento de la Ley de Financiamiento Universitario encendieron las alarmas en el sistema educativo nacional. En este escenario, Fernando Scholtus, decano de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Mar del Plata, analizó cómo la restricción de fondos afecta el funcionamiento de la institución, sentó su postura frente a los reclamos gremiales y pidió mayor autocrítica dentro del sistema de educación superior.
El impacto directo «al bolsillo» y el desafío del financiamiento
La UTN es una universidad nacional que cuenta con 30 sedes regionales en todo el país. Por su tamaño e indicadores, a la sede marplatense, que posee 7000 metros cuadrados de área y 30 espacios áulicos, le corresponde el 0,6% del presupuesto total de la universidad.
En este sentido, Scholtus fue contundente respecto a cómo el ajuste golpea a la facultad: «La afectación del presupuesto directamente va al bolsillo». El decano explicó que de ese 0,6% asignado, el 93% se destina al pago de sueldos. «Si arriba llega poca plata, el porcentaje sigue siendo ese 0,6 y abajo llega poco».
En cuanto a los gastos de funcionamiento, necesarios para pagar servicios básicos como luz, gas e insumos, la situación también requiere de un esfuerzo extra. La sede necesita alrededor de 145 millones de pesos anuales para operar, pero desde el rectorado solo pueden girar cerca de 100 millones. La diferencia debe ser cubierta con fondos generados por la propia institución a través del dictado de tecnicaturas aranceladas y carreras a distancia.
A pesar de este panorama, Scholtus desmintió categóricamente los rumores difundidos por sectores gremiales sobre renuncias masivas de docentes. Aseguró que la información sobre la salida de 10.000 profesores a nivel nacional es falsa y precisó que, en Mar del Plata, la planta de aproximadamente 150 docentes no ha sufrido movimientos inusuales, más allá de las jubilaciones naturales.
Autocrítica, diálogo y la postura frente a las movilizaciones
Al abordar el conflicto político y las recientes marchas universitarias, la gestión de la UTN local mantiene una postura clara: garantizar la libertad de adhesión a los paros, pero sin tomar una posición gremial institucional. «Nosotros pensamos que la defensa del sistema educativo se hace con la gente en el aula», afirmó el decano, una decisión que cuenta con el pleno respaldo del Consejo Directivo de la facultad.
Si bien Scholtus reconoció que los salarios docentes están bajos, también hizo un fuerte llamado a la autocrítica dentro del ámbito académico. Advirtió que el sistema universitario tiene defectos que necesitan revisión y cuestionó que los reclamos suelen enfocarse únicamente en pedir más dinero sin evaluar el funcionamiento interno.
En esta línea, el decano reconoció que «Cuando se dice que la universidad es pública y gratuita, gratuita no es, porque alguien la paga. Y sabemos que la gente que usa el sistema universitario es mayoritariamente la que no lo paga».
Finalmente, lamentó la falta de diálogo genuino de ambas partes. Por un lado, criticó a los gremios por centrarse exclusivamente en la demanda presupuestaria y, por el otro, al Gobierno Nacional por no acercarse a evaluar cómo funcionan realmente las facultades. «La UTN está dispuesta a cualquier tipo de control o auditoría. Sería sano que alguien se acerque y nos diga: ‘entendemos la situación laboral, pero tienen que corregir estas otras cosas'», concluyó.
Las aulas siguen en movimiento: balance de inscripciones 2026
A pesar de las tensiones presupuestarias, la vida académica no se detiene. Para el ciclo 2026, la UTN Mar del Plata registró números de ingreso positivos, sumando alrededor de 900 inscripciones entre carreras de grado y pregrado.
Las carreras tradicionales, Ingeniería Naval e Ingeniería Pesquera, mantienen su nivel de interés histórico, con un ingreso aproximado de entre 150 y 180 estudiantes. Sin embargo, la mayor demanda se concentra en las carreras cortas. Las tecnicaturas, que abarcan áreas como programación, interiorismo, administración, producción textil y ambiental, siguen siendo las más elegidas por un público joven que prioriza formaciones más breves.
Particularmente, la Tecnicatura en Programación ha estabilizado su demanda. Atrás quedaron los años de «descontrol» pospandemia, donde 1500 aspirantes colapsaban el sistema buscando una de las 800 vacantes. Hoy, con una matrícula ingresante total de entre 450 y 500 alumnos presenciales, y frente a una mayor oferta de carreras similares en otras instituciones, los números se han normalizado.
Con cerca de 2000 estudiantes activos transitando la facultad en los turnos de mañana, tarde y noche, el mayor desafío académico sigue siendo el «desgranamiento». La institución continúa buscando estrategias para retener a los alumnos que, al enfrentarse a la complejidad de las ciencias básicas como el análisis matemático o la física durante el primer año, deciden abandonar sus estudios de forma temprana.
