Entrevistamos a   Alfredo Lazzeretti, rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata, para hacer un  balance de la actividad universitaria en el año 2021.

—¿Cuál es el balance que hacen de este año desde la Universidad Nacional de Mar del Plata?

Fue un año de transición, la verdad que tuvimos un primer cuatrimestre casi exclusivamente virtual, con altos niveles de contagios, incluso con restricciones fuertes que emanaban de los decretos de necesidad y urgencia del ámbito presidencial que nosotros siempre acompañamos. Por suerte en el segundo semestre la situación se fue descongelando un poco y nos permitió avanzar hacia mayores niveles de presencialidad, priorizando lo que son las clases prácticas, los laboratorios y particularmente de carreras que necesitaban de la presencialidad. Así que fuimos priorizando que todas esas actividades se puedan realizar de forma presencial así como también los exámenes parciales en la mayoría de las casas de estudio.  De alguna manera fuimos recuperando cierta presencialidad, no presencialidad plena, pero confiamos que en el primer cuatrimestre del próximo año vamos a tener una presencialidad plena. Si uno mira y lee los diarios de lo que está siendo el otoño europeo la situación mete un poquito de miedo, porque pese a los altos porcentajes de vacunación los contagios son enormes, y si bien no  tiene el mismo efecto que cuando la población no está vacunada, si las cantidades son grandes evidentemente va a tensionar nuevamente el sistema de salud. Así que tenemos esa preocupación pero confiamos en que vamos a recuperar la presencialidad plena.

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—Garantizar presencialidad plena fue uno de los compromisos que se se firmó la semana pasada cuando el equipo de conducción del área académica de la universidad se reunió con los secretarios académicos y autoridades del Colegio Illia.  

Creo que fue un acuerdo que excede con creces a nuestra universidad, fue un acuerdo y un debate que nos dimos en el Consejo Interuniversitario Nacional, eso incluye las 57 universidades nacionales y las 6 universidades provinciales. Siempre es importante tener presente que la característica del sistema universitario público argentino es la presencialidad, ahora bien, no vamos a tirar por la borda todo el capital que adquirimos en casi un año y medio de educación virtual. Somos conscientes de que existe una brecha digital, que existen limitaciones en cuanto a los equipamientos, pero la virtualidad ha demostrado una cierta potencialidad inclusiva para aquellas personas que tienen un horario de trabajo que no les permiten acceder a las clases, para las personas que viven a distancias considerables de donde se dictan las clases, hay una potencialidad inclusiva que no hay que perder. Pero el objetivo número uno nuestro es garantizar el derecho a la educación superior a la mayor cantidad posible de jóvenes de nuestro país y en nuestro caso del sudeste bonaerense.

—¿Qué destacás de tu primera gestión y qué cosas esperás poder concretar en esta segunda etapa?

Antes de pasar a ese pequeño balance a mí me gustaría subrayar que hemos tenido nuevamente un proceso electoral muy positivo, que pese a estar transitando este pase a la presencialidad plena, participaron cerca de 18.000 integrantes de la comunidad universitaria lo cual es muy importante. Y fue un proceso realmente muy positivo, ejemplar en cuanto a las distintas miradas de la universidad confortaron, pero evidentemente se nota que existe un denominador común en nuestra comunidad y eso posibilita que se dé todo en un clima de dialogo, siendo conscientes de que somos coyunturales adversarios.

Evidentemente la gestión primera que tuvimos de alguna manera fue impactada de lleno por la pandemia, prácticamente dos años, el primero fue muy duro, fueron muy pocas las actividades que se pudieron desarrollar de manera presencial. Dimos el gran salto a la virtualidad, el personal universitario en todas las tareas administrativas, los docentes en el dictado de clases, los estudiantes, pero esa modalidad tenía grandes limitaciones que imposibilitaron que muchos programas que veníamos desarrollando en los dos primeros años tuvimos que detenerlos. Así que yo creo que vamos a tener que recuperar parte de esa agenda  en materia de extensión, investigación, bienestar de la comunidad universitaria, creo que ahí va a haber una renovación de la continuidad. Y va a haber una vuelta de tuerca también porque evidentemente hay cosas que se han hecho mal y hay que mirarlas con una mirada crítica. Creo que lo que sí pudimos hacer es un vasto plan de obras en la universidad, que intentó de alguna manera mejorar la habitabilidad de los espacios que teníamos, creo que eso ha sido un aspecto positivo sumado a lo que fue garantizar que todos los estudiantes puedan continuar sus estudios en una situación tan difícil.

—Esta semana se rechazó la ley de presupuesto ¿De qué manera esto impacta en nuestra universidad pública?

Yo creo que impacta muy negativamente, pero no solo en la universidad pública, impacta muy negativamente en el conjunto de la sociedad. Yo realmente creo que fue un gran error no aprobar el presupuesto, creo que por supuesto cuando pasa algo así siempre hay razones y errores de ambos lados, pero creo que la sociedad en su conjunto estaba esperando una señal política clara. Un presupuesto es un plan de gobierno, son prioridades de gestión, estamos enunciando cómo vamos a pagar nuestras deudas, hay mucho explicitado en el presupuesto. Yo creo que es un golpe enorme para el conjunto de la sociedad, para todos sus actores del mundo de la producción, del trabajo y ni hablar del sector público. Para el municipio, las universidades y el sector público, tener que trabajar con un presupuesto prorrogado está muy bien cuando la inflación es del 1%  o 2%, pero en el caso nuestro con una inflación del 50% nos pone en una situación realmente muy compleja.

—¿Cómo avanza el presupuesto universitario a nivel local?

Al contrario de lo que sucede dio en el congreso de la nación, nosotros consejo superior contamos con una muy buena voluntad de todas las autoridades de cada una de las facultades, de todos los consejeros superiores, que aceptaron tratar el presupuesto en un tiempo exprés, siendo autoridades nuevas en cada una de las facultades. Hemos sancionado un presupuesto con muchos artículos, pero por supuesto que ahora al no tener el presupuesto nacional nos deja en una situación de debilidad, vamos a tener que reconducir el presupuesto anterior, vamos a ver qué podemos rescatar de lo que se votó para mantenerlo. Nos pone en una situación compleja y además sinceramente ya nos tocó gestionar en el año 2019 sin presupuesto y es realmente navegar en una gran incertidumbre, esperando ver qué resolución sale desde el ministerio.

—¿Hay algún plan de infraestructura para recibir a los 19.000 nuevos ingresantes?

Cuando hablamos de ingresos hay que mencionar que es como un flujo donde vamos a tomando fotografías y desgraciadamente por muchísimos motivos el flujo se angosta, no es la misma cantidad de gente la que completa la documentación que la gente que se inscribe y participa de los cursos de nivelación, no es la misma cantidad de gente la que da el primer parcial y la que queda luego de eso. Pero objetivamente, en el primer cuatrimestre es claro que tenemos una fuerte tensión de infraestructura, en recursos de personal, en docentes, que es esta tensión que siempre manifiesto en cada oportunidad que tenemos una asamblea, tenemos que saber administrar, pero siempre con la consigna de garantizar el derecho a la educación superior de todos los jóvenes. Me parece que hay que arremangarse y hacer el esfuerzo como lo hacen todos los años docentes, personal y demás.

Y con respecto a la infraestructura, en primer lugar, se está construyendo una ampliación sobre calle Peña del consejo universitario que nos va a dar 1000 metros cuadrados más de aulas, que será para las facultad de ciencias de la salud y de exactas en primer lugar. Hemos ampliado el comedor universitario para garantizar la permanencia de más estudiantes, primero la cocina con cámaras frigoríficas que nos va a permitir cocinar y ahora sobre esa construcción se va a inaugurar el primer piso en marzo de año que viene, donde van a poder comer el doble de los estudiantes. Vamos a terminar la sala de lectura de la biblioteca central y tenemos planes para hacer obras sobre las aulas del CUM 1 en el complejo y en algunos otros ámbitos también.

Por supuesto que hay un problema de tiempos, las obras no se hacen mágicamente, hay un pedido de construcción así que estamos buscando en estos momentos establecimientos educativos que estén desocupados para alquilarlos y posibilitar tener un desahogo en la zona del complejo, sobretodo para dar cabida a matriculas importantes que han crecido mucho más allá de lo que lo han hecho otras como lo es la carrera de enfermería y psicología. Así que estamos trabajando en eso para llegar a mediados de marzo con algo más de capacidad áulica y que permita garantizar la presencialidad y por supuesto en algunos casos va a ver que seguir combinándolo con virtualidad.