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En la antesala del ciclo lectivo 2026, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) regional Mar del Plata afina su estrategia de acompañamiento a ingresantes con un dato que interpela: la mayoría de quienes comienzan una carrera son primera generación de universitarios en sus familias. En ese contexto, el ingreso deja de ser un trámite administrativo para convertirse en una política institucional que busca sostener trayectorias y reducir el abandono.

El secretario académico de la UTN Mar del Plata, Néstor Machado Susseret, trazó un panorama en el que conviven números, desafíos y definiciones pedagógicas. Para las ingenierías presenciales, Naval y Pesquera, se registran alrededor de 160 inscriptos en la primera y 50 en la segunda. En paralelo, las tecnicaturas mantienen seis comisiones activas y una demanda sostenida, especialmente en aquellas vinculadas a administración y ambiente.

El curso de ingreso forma parte del Programa de Acompañamiento de Ingresantes en Carreras Tecnológicas, una iniciativa articulada entre las 30 regionales que integran la UTN. El objetivo no solo se limita a reforzar contenidos de matemática y física, sino que también implica revisar el calendario académico. 

“Ya no hablamos de deserción, sino de abandono, porque es un fenómeno multifactorial”, explicó Machado Susseret. La elección de las palabras no es menor, ya que para la gestión, el foco está puesto en las condiciones institucionales y sociales que rodean a quienes ingresan. De allí la decisión de trabajar también con las familias, anticipando los cambios en la dinámica cotidiana que implica sostener una carrera universitaria.

La regional marplatense sostiene una identidad fuertemente ligada al sector productivo. Con el puerto a pocos metros, las ingenierías encuentran un enclave territorial que facilita la articulación con astilleros y plantas pesqueras. A su vez, la oferta de pregrado responde a demandas concretas de inserción laboral rápida, con posibilidad de continuar luego ciclos de licenciatura, muchos de ellos bajo modalidad a distancia o de complementación curricular.

En esa línea, la institución también proyecta nuevas aperturas. Está prevista para agosto una Tecnicatura Universitaria en Enología, a ciclo cerrado y modalidad presencial, pensada en articulación con bodegas de la región. La propuesta busca profesionalizar procesos vinculados a la producción vitivinícola y a nuevos desarrollos como destilados, en sintonía con experiencias previas impulsadas a través del programa Puentes.

La discusión sobre modalidades atraviesa el debate académico. Si bien las ingenierías continúan siendo presenciales, se reconoce que el futuro apunta a esquemas bimodales que permitan adaptarse a realidades diversas, optimizar infraestructura y atender a estudiantes que combinan estudio y trabajo.

“Quien entra a la facultad entra con sueños”, sintetizó el secretario académico. No se trata de facilitar, sino de generar condiciones para que aprender sea posible. En tiempos de restricciones presupuestarias y transformaciones en el sistema universitario, la UTN regional reafirma su anclaje territorial y su apuesta por la educación pública como herramienta de movilidad social.

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