Ubicada en Funes 2078, la Escuela Oral mantiene su inscripción abierta durante todo el año para sus distintas modalidades, que incluyen tanto la escolaridad en sede como el acompañamiento en procesos de inclusión en escuelas de nivel inicial, primario y secundario.
La Escuela Oral de Mar del Plata cumple 16 años de labor ininterrumpida, consolidándose como un espacio vital para la comunidad, aunque su directora, Ana Clara Cardozo, reconoce que el camino nunca ha sido sencillo. En diálogo con Trama Educativa, la referente detalló la compleja realidad que atraviesan las instituciones dedicadas a la discapacidad, donde el financiamiento suele ser el principal obstáculo. A pesar de la Ley de Prestaciones que debería garantizar el flujo de recursos, la realidad cotidiana se traduce en un incumplimiento sistemático por parte de las obras sociales, que suelen pagar con retrasos de tres a cuatro meses.
La situación financiera es crítica debido a que la escuela no cuenta con ningún tipo de subvención, subsidio o ayuda estatal externa. La directora explicó que, si bien las familias no deben abonar ninguna cuota por la educación de sus hijos, el sostenimiento depende exclusivamente de la gestión de trámites ante las obras sociales. Cardozo enfatizó que, aunque el año pasado fue especialmente complejo, la prioridad siempre son los niños, quienes no pueden esperar a que la burocracia se resuelva para recibir su educación.
Lo que comenzó como una pequeña escuela para nueve alumnos sordos e hipoacúsicos evolucionó hacia una propuesta integral que hoy atiende a 35 estudiantes. Actualmente, la institución no solo trabaja con la discapacidad auditiva desde bebés, sino que ha incorporado la atención a trastornos del lenguaje y discapacidad intelectual.
Una de las novedades más significativas es la apertura del Ciclo de Formación Integral (CFI), que incluye un taller de carpintería donde los jóvenes se forman para egresar con un título orientado al oficio, brindándoles herramientas concretas para su futura inserción laboral.
En términos metodológicos, la escuela ha transitado un cambio fundamental. Aunque nació bajo un enfoque puramente oralista, hoy integra la Lengua de Señas Argentina (LSA) como parte de su propuesta. Esta decisión responde tanto a la normativa vigente en la provincia de Buenos Aires como a la convicción de que el trabajo conjunto de ambas lenguas beneficia profundamente el desarrollo del pensamiento y la conducta de los chicos.
Asimismo, la institución busca fortalecer el vínculo con las familias a través de talleres de encuentro, entendiendo que el acompañamiento en el hogar es el eje central para que la comunicación no se obstaculice tras recibir un diagnóstico.
Con un equipo de diez profesionales dedicados a la fonoaudiología, educación física y materias artísticas, la institución sigue apostando por una enseñanza personalizada y humana, recordándonos que, más allá de los presupuestos y las leyes, el derecho a la comunicación es una libertad que se construye día a día.
