El miércoles 16 de septiembre se cumplieron los 50 años de La Noche de los Lápices. En este marco, la presidenta del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Dr. Arturo Illia, Maia Villar Ibarra, analizó en Trama Educativa la participación juvenil, la memoria histórica y la situación de la educación pública tras el 50° aniversario de La Noche de los Lápices. 

En el marco de las actividades conmemorativas organizadas en la institución, la referente estudiantil remarcó la importancia de construir espacios de debate, el compromiso político de los adolescentes y la vigencia de la lucha por el financiamiento universitario frente a la actual coyuntura económica. 

Maia Villar Ibarra, presidenta del Centro de Estudiantes y alumna del último año de la institución, explicó que la organización de estos espacios de memoria es una costumbre que los alumnos sostienen todos los años. Para abordar la fecha, el centro impulsó una jornada de talleres con contenidos adaptados tanto para los estudiantes del ciclo básico como para los del ciclo superior.

Para darle un enfoque profesional y multidisciplinario al evento, los organizadores invitaron a exponer a profesores, historiadores, trabajadoras sociales y acompañantes de Abuelas de Plaza de Mayo. Además, sumaron la voz de exalumnos como Lucas Díaz, quien presidió el centro de estudiantes en el año 2022 .

Por otra parte, los jóvenes tenían previsto pintar un mural conmemorativo en el patio de la escuela para dejar una huella física de este 50° aniversario. Sin embargo, la actividad debió posponerse debido a que el centro de estudiantes decidió sumarse a la jornada de paro y a la organización de la quinta marcha federal universitaria para reclamar por el financiamiento de la educación pública.

Al reflexionar sobre el impacto histórico de La Noche de los Lápices, Maia fue contundente: «Me parece que recordar lo que pasó en la última dictadura cívico-militar en Argentina también es recordar que no fue un evento aislado, fue un plan sistemático».

En ese mismo sentido, la referente estudiantil remarcó la importancia de generar empatía en los estudiantes más chicos, explicándoles que aquellos militantes desaparecidos tenían entre 15 y 18 años, y que su lucha no se limitaba a un boleto estudiantil, sino que buscaban una reforma profunda del sistema por una educación pública, laica y gratuita.

El compromiso del alumnado del Illia con la realidad actual quedó demostrado en la última marcha universitaria, donde la columna del colegio logró concentrar a una cuadra entera de personas, incluyendo jóvenes, familias, docentes y exalumnos. Ante el prejuicio social de que a las nuevas generaciones no les interesa la actualidad del país, Villar Ibarra aseguró: «Yo creo que a los jóvenes sí les gusta participar políticamente, pero no tienen un espacio para hacerlo».

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