Investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) desarrollaron GCanner, una herramienta bioinformática que permite analizar de manera más rápida, precisa y estandarizada el genoma del parásito responsable de la enfermedad de Chagas.

El avance, publicado en la revista científica Methods in Molecular Biology, podría contribuir al desarrollo de mejores estrategias de diagnóstico y de nuevos tratamientos para una enfermedad que afecta a 1,3 millones de personas en Argentina y entre 6 y 7 millones en todo el mundo.

El software fue diseñado para facilitar el estudio de la organización genética del parásito y mejorar la comparación de resultados entre distintos grupos de investigación, superando una de las principales dificultades que enfrentaba la comunidad científica.

Carlos Buscaglia, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIBIO, CONICET-UNSAM), la Escuela de Bio y Nanotecnología (EByN) de la UNSAM y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de Protozoarios, explicó cómo trabaja el GCanner: “Funciona como un scanner molecular del genoma de Trypanosoma cruzi (parásito responsable de la enfermedad de Chagas), revelando una capa de complejidad nunca antes vista en este patógeno. Estudios como estos nos ayudan a entender las diferencias entre las distintas cepas del parásito y sientan las bases para el desarrollo de estrategias terapéuticas y diagnósticas que nos permitan combatir esta enfermedad”.

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que GCanner permite identificar automáticamente las regiones denominadas «core», donde se encuentran los genes esenciales para la supervivencia del parásito, y las regiones «disruptivas», que concentran los factores de virulencia responsables de la infección y de la evasión del sistema inmunológico humano.

Hasta ahora, esta clasificación dependía de la interpretación realizada por cada laboratorio, lo que dificultaba la comparación de resultados entre investigaciones.

“Durante muchos años el desafío más grande de la secuenciación de este genoma radicó en entender cómo se organiza el genoma disruptivo, es decir, los factores de virulencia”, explicó Virginia Balouz, investigadora del CONICET en el IIBIO y la EByN.

La científica señaló que los distintos equipos utilizaban metodologías propias para identificar estas regiones: “Es como si cada laboratorio usara una receta diferente para hacer la misma comida, por más que las comidas se parezcan, no son iguales. Esto provocaba que los descubrimientos tuvieran sesgos y los resultados fueran poco reproducibles entre los diferentes laboratorios”, indicó.

Frente a este escenario, GCanner permite trabajar directamente sobre las secuencias genómicas sin necesidad de realizar interpretaciones previas: “Además puede mejorar la comparación de resultados entre grupos de investigación y facilita el estudio de la organización genética del parásito y comparar diferentes cepas”, agregó Buscaglia.

Un aporte para comprender mejor el Chagas

El desarrollo de esta herramienta se apoya en otro importante avance alcanzado por el mismo equipo de investigación. En 2025, científicos del CONICET publicaron el genoma completo de la cepa autóctona RA de Trypanosoma cruzi, considerada el principal modelo de laboratorio para estudiar las formas más graves de la enfermedad.

“El genoma completo y detalladamente anotado de la cepa RA constituyó y constituye un recurso valioso para la comunidad científica y ofrece nuevas perspectivas sobre la arquitectura genómica y la dinámica evolutiva de este parásito poco estudiado”, señaló Balouz.

Ese mapa genético permitió identificar cerca de 17 mil genes compartidos con otros parásitos emparentados y alrededor de 7 mil genes vinculados con los factores de virulencia exclusivos de Trypanosoma cruzi.

Gracias al mapeo automático de GCanner, hoy sabemos con exactitud en qué compartimentos se ubican estos genes estratégicos”, afirmó Buscaglia.

Además, Balouz explicó que la nueva herramienta facilita el análisis de un genoma altamente complejo. “Bajo la premisa de ‘dividir y conquistar’, GCanner permite separar un problema grande y difícil de abarcar, en pequeños problemas chicos para facilitar su interpretación. De esta manera separamos regiones del genoma por su composición, de manera racional, para estudiar el rol de los genes contenidos en cada una”.

Los investigadores consideran que este desarrollo representa un paso importante para comprender mejor la biología del parásito y acelerar futuras investigaciones orientadas al tratamiento de la enfermedad.

“Estudios como estos nos permiten conocer en detalle la genómica y la biología de una cepa del parásito que circula en nuestro país, y el uso de GCanner ayudará a allanar el camino para desarrollar estrategias diagnósticas y terapéuticas adecuadas para combatir la Enfermedad de Chagas de manera eficiente”, concluyó Buscaglia.

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