Macarena Campins, ingeniera química e integrante del Laboratorio de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Mar del Plata, en diálogo con Trama Educativa detalló las labores de control de calidad en alimentos y agua que llevan adelante, la articulación con el sector portuario y el rol clave que cumple este espacio en las prácticas profesionales de los estudiantes.
Desde el año 2012, la ingeniera química graduada en la Universidad Nacional de Mar del Plata, Macarena Campins, se desempeña en el Laboratorio de la UTN Facultad Regional Mar del Plata. Inició su labor como personal técnico del área de fisicoquímica, una de las divisiones dedicadas a prestar servicios tanto a empresas como a clientes particulares y vecinos de la ciudad.
Ubicada en la zona portuaria, la facultad mantiene un vínculo constante con la industria alimenticia local. Las tareas del laboratorio abordan análisis de materias primas, productos terminados y controles higiénico-sanitarios para verificar riesgos microbiológicos y asegurar el cumplimiento de las normativas vigentes. Estas evaluaciones abarcan tanto productos destinados al consumo humano como insumos específicos de la industria, entre los que se encuentra la harina de pescado orientada a la nutrición animal.
Asimismo, la labor del laboratorio está conectada de forma directa con la oferta académica de la institución, en especial con la carrera de Ingeniería Pesquera. Los estudiantes tienen la posibilidad de realizar las prácticas vinculadas a sus cátedras y ejecutan allí sus prácticas profesionales, requisito indispensable para su graduación. Este contacto temprano con muestras y procesos reales del sector productivo les permite vincularse con las herramientas que utilizarán en su futuro ejercicio profesional.
Más allá de la ejecución técnica de ensayos, el equipo de trabajo ofrece una instancia de asesoramiento para quienes no tienen certeza sobre qué tipo de estudio requieren. Ante consultas abiertas o problemáticas particulares de empresas y vecinos, el laboratorio orienta y define la estrategia analítica más conveniente para cada caso.
Durante el proceso de análisis, que se rige por técnicas oficiales estandarizadas y plazos normados, el laboratorio mantiene una comunicación fluida con los usuarios. En caso de detectar presunción de contaminación o riesgo sanitario significativo en las etapas intermedias del ensayo, el equipo notifica de inmediato al cliente antes de la entrega final del informe, que suele demorar entre una semana y diez días. Esta alerta temprana permite prevenir inconvenientes de salud o de producción a tiempo.
Si los resultados arrojan una anomalía, el laboratorio colabora en el rastreo del origen del problema. En el caso del agua, por ejemplo, orientan al usuario para determinar si la contaminación proviene de la canilla de la cocina, el tanque de reserva o la perforación del pozo. Aunque la institución no realiza tareas físicas de limpieza ni desinfección, este acompañamiento brinda a la comunidad pautas claras para orientar una solución efectiva.
Uno de los servicios con mayor nivel de demanda por parte de los particulares es el análisis de agua para consumo humano, aplicable tanto al agua de red provista por la empresa sanitaria local como a la obtenida mediante perforaciones de pozo en viviendas sin acceso a la red pública.
El procedimiento contempla un análisis fisicoquímico con un perfil básico de 17 parámetros mayoritarios y un análisis microbiológico adaptado a los límites fijados por el Código Alimentario Argentino. Para llevar a cabo el muestreo, el laboratorio entrega un protocolo con el instructivo de extracción para evitar contaminaciones externas durante la manipulación, o bien ofrece el servicio de toma de muestra a domicilio cuando se requiera.
En cuanto a la periodicidad recomendada, la ingeniera explicó que se sugiere realizar el estudio microbiológico cada seis meses, dado que es el parámetro más vulnerable a variaciones biológicas. Por su parte, el estudio fisicoquímico presenta mayor estabilidad en el tiempo, por lo que se recomienda efectuarlo una vez al año.
Respecto a los costos de los servicios, el análisis microbiológico tiene un valor de $25.000, mientras que el estudio fisicoquímico asciende a $70.000. Estos montos representan una inversión accesible considerando los beneficios para la salud pública y la tranquilidad de verificar la potabilidad del agua en el hogar.
El laboratorio se encuentra ubicado en la Planta Baja de la facultad, a mitad del pasillo central. Asimismo, las consultas pueden canalizarse formalmente a través del correo electrónico institucional: laboratorio@mdp.utn.edu.ar.
