retiran-monedas-de-las-cataratas-de-iguazuImagen: La Voz de Cataratas

Un operativo de limpieza en el Parque Nacional Iguazú reabre el debate sobre prácticas turísticas que afectan al ambiente y pone en foco el rol de la educación en la conservación.

Un reciente operativo de limpieza en el Parque Nacional Iguazú volvió a poner en agenda una problemática persistente en uno de los principales patrimonios naturales de la región.

El pasado miércoles, el equipo del parque intervino en las cascadas del lado brasileño de las Cataratas del Iguazú, aprovechando una baja significativa en el caudal del río, que descendió a 500 mil litros por segundo. La disminución del volumen permitió acceder a sectores donde se acumulan monedas arrojadas por visitantes, una práctica expresamente prohibida. Durante la jornada se recolectaron 383 kilos de monedas, botellas y otros residuos que no deberían encontrarse en este entorno natural.

Las autoridades brasileñas remarcaron que arrojar monedas no solo constituye una falta de respeto hacia este Patrimonio Natural de la Humanidad, sino que también genera consecuencias concretas sobre el ecosistema. A pesar de la presencia de carteles y campañas de concientización, el comportamiento se repite con frecuencia, lo que obliga a realizar limpiezas periódicas.

Aunque muchas personas lo perciben como un gesto simbólico o una tradición inofensiva, el impacto ambiental es significativo. Por un lado, los metales se oxidan y liberan sustancias que afectan la calidad del agua. Por otro lado, la fauna se ve directamente perjudicada, ya que numerosos animales confunden estos objetos brillantes con alimento, lo que puede provocar daños en su salud.

Un aspecto destacado de la iniciativa es el destino de los materiales recolectados. Las monedas fueron clasificadas según su estado. Aquellas que aún conservan valor serán reutilizadas para financiar acciones ambientales dentro del parque, mientras que las deterioradas no podrán reintegrarse al circuito económico.

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