En diálogo con Trama Educativa, Ana Martinez Salas, coordinadora del programa Universidad y Ambiente de la UNMdP, detalló las acciones que transforman a la institución en una entidad ambientalmente responsable: desde el sistema de becas que pone en circulación bicicletas para estudiantes, el avance hacia la soberanía energética con paneles solares, hasta el desafío cultural de erradicar el desperdicio de alimentos en los festejos de graduación.

Por fuera de las aulas y los exámenes, la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) funciona casi como una pequeña ciudad que debe gestionar sus propios recursos y desechos. Bajo esta premisa, el programa Sustentabilidad UNMDP se ha consolidado como el eje articulador de políticas ambientales que buscan transformar la cultura institucional y el vínculo con el entorno natural. Según explicó Ana Martínez Salas, coordinadora del programa, la responsabilidad de una institución pública no termina en la educación, sino que debe reflejarse en su actividad cotidiana y en la promoción de conductas responsables tanto dentro como fuera de sus edificios.

Uno de los ejes más destacados de este programa, es la movilidad sostenible, un área que trabaja de forma transversal con el bienestar estudiantil. Actualmente, la universidad cuenta con un sistema de 300 bicicletas que se entregan en comodato a los estudiantes tras un análisis socioeconómico. 

Lo interesante de esta iniciativa es su carácter regenerativo: a través de un convenio con la Municipalidad de Mar del Plata, las bicicletas que son devueltas se reparan en un taller protegido donde personas con discapacidad aprenden el oficio de mecánica, permitiendo que las unidades vuelvan a circular en perfecto estado para nuevos becarios.

En cuanto a la infraestructura energética, la UNMDP ha comenzado a recorrer el camino de la soberanía eléctrica mediante la instalación de paneles solares donde se logró un acuerdo con EDEA para inyectar los excedentes de energía a la red eléctrica de la Universidad. En esta línea, el próximo paso es la colocación de 80 paneles nuevos en la Biblioteca Central.

Sin embargo, la gestión ambiental también enfrenta desafíos culturales complejos, como la separación de residuos y los festejos de graduación. Desde 2022, la universidad separa materiales reciclables que son retirados por cooperativas locales, evitando que toneladas de recursos terminen en el circuito de basura común. Además, tres veces al año se realizan jornadas abiertas a toda la comunidad de Mar del Plata para recibir desde desechos tecnológicos hasta aceite vegetal usado y medicamentos vencidos.

Finalmente, Martínez Salas fue contundente respecto a la necesidad de implementar el «festejo responsable». La práctica de ensuciar los ingresos de las facultades con alimentos al momento de la graduación representa, para el programa, un ejemplo negativo de cara a la defensa de lo público. «El último acto de un estudiante con un título en la mano no puede ser ensuciar todo y darse vuelta«, señaló Martinez, remarcando que el compromiso con la universidad y el ambiente debe mantenerse hasta el último día de la carrera

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