Damas VicentinasPor Melanie Mandagarán, Profesora en Historia

Durante mucho tiempo las tareas de asistencia a los más necesitados estuvieron a cargo de organizaciones benéficas, muchas de ellas fuertemente vinculadas a sectores religiosos, principalmente la Iglesia Católica. Esto no es extraño si tenemos en cuenta que entre los dogmas que caracterizan a la fe cristiana se encuentra la caridad, aquella virtud mediante la cual el ser humano debe ayudar al prójimo.

A lo largo de la Historia nos encontramos con un gran número de personas que se han organizado para promover y brindar asistencia a los sectores más vulnerables de la sociedad y las Damas Vicentinas son un ejemplo de ello. Esta agrupación tiene su origen en el siglo XVII en la región francesa de Auvernia-Ródano-Alpes cuando San Vicente de Paul solicitó a cincuenta mujeres que asistieran a una familia que necesitaba ayuda. Esta experiencia incentivó al por entonces párroco a organizar, reglamentar y multiplicar las “caridades”, nombre que le dio inicialmente a estos grupos. En pocos años por toda Francia, y gran parte de Europa, se organizaron mujeres que siguieron los pasos de sus predecesoras y, ya en el siglo XIX, aquellas agrupaciones dieron paso a las Conferencias de San Vicente de Paul.

En Argentina, la Conferencia de Señoras de San Vicente de Paúl se inauguró a finales de la década de 1880 en la ciudad de Buenos Aires con el fuerte apoyo del arzobispo de la metrópoli y de las señoras de la alta sociedad. Dos décadas más tarde, en 1919 se instaló en Mar del Plata una sede de la Comisión Auxiliar de las Damas Vicentinas, la cual estaba integrada por mujeres de la élite porteña que veraneaban en la costa marplatense. Entre ellas figuraban muchos apellidos ilustres, sin embargo, el miembro más destacado fue Elisa Alvear de Bosch, pero… ¿Quién fue esta mujer? Alvear nació en Buenos Aires en el siglo XIX en el seno de una familia de clase alta. Se casó con Ernesto Bosch, conocido por haber sido propietario del Palacio Bosch y por ocupar varios cargos relevantes en diferentes gobiernos, entre ellos el de Ministro de Asuntos Exteriores y Culto durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, puesto que volvió a ocupar durante el gobierno de facto de José Félix Uriburu. Elisa Alvear se dedico principalmente a las obras de beneficencia y durante algún tiempo presidió la Conferencia desde la cual le brindó especial interés a nuestra ciudad.

Elisa Alvear de Bosch en el centro de la imagen cargando un ramo de flores.
Las Damas Vicentinas en el Puerto.
Elisa Alvear de Bosch en el centro de la imagen cargando un ramo de flores.

Como hemos mencionado, las Damas Vicentinas inauguraron en 1919 una sede en la ciudad de Mar del Plata que se ubicó en el puerto, lo que les permitió tener una fuerte presencia en aquella zona. Allí desarrollaron una destacada labor asistencial que generó mejoras en la calidad de vida de los habitantes del barrio. Una de las más notables fue la construcción de la iglesia y el colegio Sagrada Familia en 1928 e incentivaron el arribo a la región de la Obra Don Orione que se encargó de desarrollar una labor misionera en el barrio. Años más tarde, construyeron otro centro educativo, el Instituto Inmaculada Concepción que estuvo destinado a la formación de niñas y el cual será objeto de nuestro próximo artículo.

Además de estas obras destinadas a la educación de los jóvenes de la zona, las Damas incentivaron mejoras edilicias en los hogares del barrio que pasaron de precarias habitaciones a construcciones más sofisticadas. En este sentido, realizaron dos complejos de viviendas para las familias de los pescadores: uno de ellos está ubicado sobre la calle Rondeau, frente a la Sagrada Familia, y el otro en la calle Bermejo -desconocemos su ubicación exacta-.

Fachada del Instituto Inmaculada Concepción.
Las Damas Vicentinas en el Puerto
Fachada del Instituto Inmaculada Concepción.

Asimismo, ayudaron entregando alimentos, ropa y útiles escolares a las familias que no podían costearlos. Todas estas obras de caridad significan importantes sumas de dinero que las Damas conseguían gracias a sus contactos con los sectores encumbrados de la sociedad porteña que colaboraban en los sorteos que organizaba la Comisión o con donaciones.

MDP 1303.JPGFachada del complejo de viviendas ubicado en la calle Rondeau.

Gran parte del progreso que hoy vemos en el puerto se lo debemos a estas mujeres que colaboraron activamente con el barrio Villa Lourdes y, en reconocimiento a esa labor, una calle de nuestra ciudad lleva el nombre de Elisa Alvear de Bosch, referente de las Damas Vicentinas en Mar del Plata.

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